09 de abril de 2019
09.04.2019
La Opinión de A Coruña
Francisco Fernández Marugán

"El Estado del Bienestar, máxima expresión de la democracia, se cae si no se pelea por él"

"Hay quien tiene disponibilidad para casi todo y quien no tiene disponibilidad para casi nada; el mundo es desigual" || "A los trabajadores se les retribuye muy por debajo de lo que se debería"

08.04.2019 | 22:39

Francisco Fernández Marugán comparte en esta entrevista su experiencia como economista y despliega la pedagogía de quien sabe de lo que habla. Convencido, sí, pero sin dogmas.

Defensor del Pueblo y economista de profesión. Parece un oxímoron.

Tanto como eso, no. No creo que sea una contradicción en términos totales. Yo soy una persona que pertenezco a una generación absolutamente politizada y tuve la suerte de conocer a un politólogo italiano, Giovanni Sartori. Él hablaba de que había dos tipos de políticos: los que se dedicaban a decir que no y los que decían que sí. Yo he estado durante mucho tiempo preparado para el no. Siguiendo la senda de Sartori, ahora estoy preparado para el sí. Defender al pueblo es un problema de grado, no un problema absoluto. ¿Qué es lo que me motiva? Los problemas de la gente. Esas reivindicaciones a las que, moralmente, hay que decir que sí. Resumiendo: durante un tiempo, yo aplicaba un principio de eficacia económica, que me llevaba a decir que no. Ahora, me acerco a un problema de solvencia moral, que me lleva a decir que sí.

En España convive gente que se podría permitir un billete para un viaje a la Luna con el que necesita tirar de comedor social para alimentarse.

Es absurdo. Pero absurdo por injusto. También por la vida en general. Hay gente que tiene disponibilidad para casi todo y gente que no tiene disponibilidad para casi nada. Eso existe porque el mundo es eso. Es relativamente desigual. Ante los problemas de la gente, el mundo adopta unas posiciones que en la mayoría de ocasiones no son justas.

¿Por qué alguien al que le va bien, debería preocuparse por alguien al que no le va tan bien?

Habla usted no del ser sino del deber ser. Lo que debería... Las personas deben preocuparse por las situaciones de los demás. Deberían preocuparse. El problema está en que, a veces, no se preocupan. Entonces, ahí hay un problema moral e ideológico.

Hemos llegado a un punto en el que tener trabajo ya no garantiza llegar a final de mes. ¿Qué está fallando?

Hubo un tiempo en el que daba la sensación de que la gente, por el mero hecho de trabajar, obtenía un salario que le permitía llegar a fin de mes. La lógica del sistema económico después de la Segunda Guerra Mundial permitió que eso fuera relativamente frecuente. Con esta crisis, se ha convertido en algo infrecuente. Ahora, a las personas se les plantean dos problemas. O no tienen empleo, con lo cual no llegan. O sí tienen empleo, pero tampoco llegan. La conclusión es que se les retribuye muy por debajo de lo que se les debería retribuir.

¿Llegar a fin de mes con un trabajo no es una exigencia mínima?

Debería ser. Pero volvemos otra vez al deber ser. Lo que hay que hacer, es actuar en la vida pública para que el deber ser se parezca mucho al ser.

¿La crisis económica que se llevó por delante a Zapatero fue más virulenta o una más dentro de las propias reglas del capitalismo?

Vamos a ver. La forma de resolver los problemas económicos que existió entre 1945 y 1978, era distinta a la que existe desde 1978. Los economistas, ya tengo que ir a un lenguaje más específico, hablan de las políticas cíclicas y contracíclicas. ¿Qué quiere decir esto? Durante mucho tiempo, los economistas decían que la actividad económica se podía corregir, actuando en contra de los acontecimientos para poder compensarlos. Mire usted, que hay mucho paro. Pues como hay mucho paro, lo que hay que hacer es tener mucha actividad económica. Para tener más actividad económica, yo pongo más gasto público. Hago casas, hago carreteras, hago infraestructuras...Y eso me permite emplear a una serie de personas. Eso, los keynesianos, consideramos que es una forma útil de solucionar los problemas. ¿Qué pasa? En el 78 llegan una serie de políticos que dicen que de políticas contracíclicas nada de nada. Que si esto va mal, pues que vaya mal durante mucho tiempo, hasta que llegue al fondo del pozo. Y cuando llegue al fondo del pozo, a lo mejor remonta. Ese juego de cómo emplea uno los recursos públicos es determinante.

¿Las crisis se pueden vaticinar y actuar contra ellas?

Prever, no. Actuar contra ellas, sí. No hay nadie que diga que va a haber una crisis. Ahora, cuando viene la crisis, sí te puedes encontrar con que puedes tomar un conjunto de decisiones para ir contra las crisis.

Pues algunos economistas ya están volviendo a avisar de que viene el lobo.

Ahora hay un nivel de formación superior al que hubo en otros momentos. Pero lo que tendría que haber, es una actitud distinta respecto a la información. Ahora, los economistas se debaten sobre si lo que viene de nuevo es una caída, o, si con el nivel de información que se tiene ahora, se puede evitar la dureza de esa caída.

¿La desigualdad irá en aumento?

¿Usted me pide que diga lo que pienso o me pide que diga lo que está económicamente correcto?

Lo primero, por favor.

Yo creo que la desigualdad va a seguir existiendo. En este momento, hay una discusión sobre si hay más o menos ajuste. Si va a haber más o menos desigualdad. Yo soy de los que cree que en el próximo futuro este desequilibrio se corregirá. Pero se corregirá a la baja. Aquí hay un hecho que va a suceder. Las cosas no van a ser tan duras como en estos años. Pero el suelo que vamos a tocar estará más abajo que el que tenemos.

Una desigualdad creciente no parece lo mejor para la salud de la democracia.

No lo es.

Pues alguien hará el análisis de que eso facilita a los populismos. Es la palabra de moda.

Esto de los populismos... yo no me atrevería a decir si favorece o no. Hablamos de concreciones políticas muy específicas y no lo sé. Lo que sí creo es que en los próximos años va a ser necesario luchar por combatir la desigualdad. Las salidas de las crisis no se resuelven pensando que uno llega al fondo. La salida de la crisis se produce cuando uno tiene la voluntad política de corregir los fallos del sistema. Cuando uno tiene el empeño y se faja con la situación, consigue corregir cosas. Quizá, no tantas como desearía. Pero consigue corregir cosas.

¿Existe la meritocracia cuando hay desigualdad?

Yo soy un burócrata. Yo soy un funcionario público. He luchado en la vida por hacer las cosas bien. He luchado por ser un buen profesional y tener el mérito de corregir ciertas cosas. Yo sí creo que hay que emplearse a fondo en corregir los problemas. Que la gente que lo logra merece cierta recompensa.

¿El capitalismo es el mejor sistema?

Es el que existe. La democracia es el mejor de los sistemas. ¿El capitalismo? Hombre, moralmente, no es muy reivindicable. Pero seamos sinceros. El capitalismo se ha impuesto al resto de los sistemas. A los socialdemócratas nos ha costado bastante tiempo corregir los fallos del sistema. Y se ha conseguido en mayor o menor medida. Por lo tanto, hablemos bien de los socialdemócratas.

Hay gente que en las crisis económicas sigue ganando dinero. ¿El rédito del capital es por naturaleza mayor al crecimiento del PIB?

No estoy muy seguro de eso. Tendríamos que ver países concretos, con sus problemas y circunstancias concretas.

A los jóvenes les falta un horizonte claro. ¿Se puede vivir sin horizonte?

Hay generaciones que sí han encontrado un fundamento para luchar por cambiar las cosas. Hay generaciones que no han encontrado ese fundamento. Es así.

¿Dónde han quedado las recetas de la socialdemocracia? Los partidos socialistas están de capa caída en media Europa.

A ver... este es un momento muy difícil en la historia de la humanidad. Y es más difícil en unas zonas que en otras. La socialdemocracia ha hecho un esfuerzo ímprobo en las zonas de la Europa occidental por lograr unas dosis de igualdad que no tienen precedente.

¿Hemos dado por hecho que el Estado del bienestar es un bien superior? ¿Algo intocable?

El Estado del bienestar, que es la expresión máxima de la democracia, o peleas por mantenerlo o el Estado del bienestar se te cae

¿En España estamos dentro de un Estado del bienestar pleno?

No. Nosotros tenemos un Estado del bienestar intermedio, escasamente ambicioso.

¿Cree en la progresividad? ¿Quien más tiene debe pagar más?

Sí. Yo soy inspector de Hacienda. Yo en esas cosas creo. Hay que desarrollar la conciencia fiscal. La gente necesita ser consciente de que para que existan los servicios sociales, las personas que tienen posibles, deben pagar algo más. Las cosas no salen de la nada.

¿Cree en la intervención del Estado? ¿Es necesaria?

Sí. Creo mucho en eso. Cuando Adam Smith, el patrón escocés del liberalismo económico, escribe la Riqueza de las Naciones, el peso de lo público en su Escocia era del 8%. Hoy, andamos en el 40%. Los liberales no quieren hacer ese cálculo. Pero esos puntos que han subido lo han hecho en favor de conseguir cosas para la gente. O sea, la razón la tenemos nosotros. Los que decimos que hay que intervenir para corregir.

¿Las ideas socialdemócratas son las mejores?

Sí, no me cabe la menor duda.

O sea, ¿están en lo cierto?

Yo no digo que esté en lo cierto, yo digo lo que es lo mejor.

¿Luis Garicano o Thomas Piketty?

No me cabe la menor duda. Thomas Piketty. Él, a veces, presume de marxólogo. No creo que sea marxista, la verdad. Pero él ha hecho un trabajo inmenso para medir la desigualdad

¿Qué tiene en común la figura del Defensor del Pueblo con la del Defensor del Lector en los periódicos?

No lo sé, la verdad, y eso que he conocido a algunos.

¿El Defensor del Pueblo es imprescindible?

Es bueno que exista.

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