"Más que medidas, quirúrgicas". El testigo principal en la 28ª. jornada del juicio del procés, un comisario de la Policía Nacional responsable el día de autos del área de información, dejó ayer muy claro al tribunal que en el operativo primó la seguridad de las personas sobre la eficacia; en caso contrario, aventuró, "habría habido más detenciones y más identificaciones". Tanto es así que los agentes renunciaron a entrar en varios colegios "por motivos de seguridad".

El testigo, cuyo examen consumió buena parte de la sesión matinal, y que elaboró el informe sobre las intervenciones, describió, a preguntas del fiscal, el variopinto panorama al que los agentes se enfrentaron aquel día.

"No hubo dos colegios iguales", porque en algunos centros de votación "el personal era más aguerrido" y en otros "más vanguardista". Pero el denominador común, la tónica dominante, era la rapidez con la que "gente que parecía que estaba votando" se transformaba en "un sistema de resistencia de carácter subversivo". Porque "la resistencia pasiva siempre acaba en resistencia activa", ilustró a la Sala.

El testigo arremetió después contra el dispositivo de los Mossos, los famosos binomios, cuya actitud describió como "expectante, contemplativa". Aunque no siempre. En la ya célebre intervención en el colegio Ramón Llull de Barcelona, "un inspector nuestro se quedó solo en un corte y un coche de los Mossos lo sacó de allí; si no, se lo comen".

Pero el mando de la Policía detectó en los agentes catalanes "muchísimas actitudes" que, a su parecer, respondían al deseo de "facilitar el referéndum". Como "permitir el recuento" o incluso decir a los votantes que "podían llevarse las urnas a casa". Y "lo terrible" fueron otros comportamientos de los Mossos que "solo podían responder al diseño del propio dispositivo", Así, los "seguimientos" de "equipos camuflados cuando íbamos a un punto a pedir refuerzos". O que un integrante de un binomio "alertara a los concentrados de nuestra llegada". Actitudes "deleznables" que, en todo caso, el testigo atribuyó a decisiones "personales" de los agentes catalanes.

Para rematar, y a preguntas del abogado Javier Melero, que defiende al exconseller Joaquim Forn, el testigo admitió que no supo hasta la jornada de votación que el dispositivo de los Mossos iba a consistir exclusivamente en los binomios. Pero a las 6.30 de la mañana esa "insuficiencia" se hizo palmaria y a las 08.30 llegó la orden de intervenir.