19 de abril de 2019
19.04.2019

La feria tributaria de abril

La derecha propone intensas rebajas de impuestos, y la izquierda, mayor presión sobre las rentas altas || PP, C's y VOX quiere eliminar sucesiones, y PSOE y UP, armonizarlo

18.04.2019 | 22:40

España ha salido de la última crisis con una deuda pública cercana al 100% del producto interior bruto (PIB) y un déficit que, aún habiéndose moderado (2,6% del PIB en 2019), es aún el más alto entre los países europeos. En esas cuentas radica una de las principales vulnerabilidades que sigue arrastrando el país, ahora que Occidente entra en tiempo de desaceleración del crecimiento (España incluida, aunque en mejor posición que otros). Pero camino del 28-A, los programas electorales dan a entender que, para los partidos, las arcas públicas están en condiciones de soportar aumentos relevantes del gasto (sugeridos por la izquierda) o intensas rebajas fiscales (apuesta común de la derecha). La antesala de las urnas es este abril, si cabe más que ante otras citas electorales, una especie de feria tributaria donde se enfrentan dos corrientes: una que tiende a la reducción del tamaño del Estado y otra que apuesta por aumentarlo fiando los recursos necesarios a una mayor carga fiscal sobre los españoles más acaudalados y sobre las actividades económicas con peor prensa.

PP, Ciudadanos y Vox tienen en común que ofrecen reducir e incluso eliminar impuestos. Su referencia de pensamiento económico es el estadounidense Arthur Laffer y su curva, que pone en relación ingresos fiscales y tipos impositivos. De ella se infiere que los ingresos dejan de subir por encima de un determinado nivel de tipos, porque dañan el crecimiento económico, y que, alternativamente, es factible aumentar los ingresos bajando esos tipos. Lo que a menudo pasan por alto los partidos afines a Laffer es que su primer y más firme seguidor, el expresidente de EEUU Ronald Reagan, llevó a su país a un déficit histórico con la rebaja drástica del IRPF y otros tributos y que fracasaron intentos posteriores de aplicar la doctrina, básicamente porque, remarcan los hacendistas, no se puede saber dónde está ese nivel ideal de la carga tributaria que a la vez favorece el crecimiento y llena los bolsillos del Estado.

PSOE y Unidas Podemos ponen el foco sobre los patrimonios cualificados y los ingresos de directivos y empresarios; también, con nuevos impuestos, sobre la banca y los gigantes tecnológicos. Son propuestas que, pese a su vitola de equidad y progresividad, tienen puntos flacos: pueden estimular la deslocalización de capitales e inversiones en un entorno globalizado si se circunscriben al ámbito nacional y en algunos casos (la "tasa Google") son de aplicación técnicamente muy compleja.

En los siguientes puntos se exponen las principales propuestas de los principales partidos para algunos de los grandes impuestos.

IRPF. Por la derecha, todo son rebajas. El PP promete reducir el tipo marginal (el que grava las ganancias más altas) 5 puntos (del 45% actual al 40%), así como un recorte generalizado para el resto de contribuyentes. Plantea que quienes sigan trabajando después de la jubilación queden exentos del tributo. Ciudadanos ofrece una rebaja inmediata más modesta del tipo marginal (un punto, hasta el 44%) y otra igual para el resto de tramos de renta, aunque aplazada hasta el final de la legislatura. Dos de sus propuestas estrella suponen reducir el IRPF a seis millones de familias con hijos mediante deducciones y eximir del 60% del impuesto a quienes se asienten con un proyecto empresarial en el medio rural. Vox eleva la apuesta: quiere reducir la tarifa estatal del IRPF, ahora de cinco tramos, a solo dos, con un tipo del 22% para las rentas hasta 60.000 euros y del 30% a partir de esa cantidad (ahora es del 45%). Un lujo de rebaja para los contribuyentes con mayores ingresos.

Por la izquierda, el PSOE habla de subir impuestos a esos contribuyentes de perfil alto, pero sin concretar más. El proyecto presupuestario de Pedro Sánchez que rechazó el Congreso suponía elevar dos puntos los tipos por encima de 130.000 euros y cuatro puntos para rentas superiores a 300.000. Los socialistas abogan también por aminorar las diferencias de tributación que priman a las rentas del ahorro (capital) frente a las del trabajo. Y Unidas Podemos quiere llegar a un tipo máximo del 55% (cercano al de Suecia) para quienes ganen más de 300.000 euros, y recortar un punto, hasta el 18%, la presión sobre los ingresos más modestos.

En Marea de forma genérica plantea "una equiparación de trato fiscal de las rentas de trabajo y de capital", y una tributación "justa respecto de la capacidad del contribuyente".

El BNG propone "una revisión" del IRPF que "incorpore la progresividad real para evitar la tan dispar situación fiscal entre los rendimientos del trabajo y del capital".

Sociedades. El PP promete bajar el tipo nominal del impuesto de sociedades del 25% al 20% y también eximir de tributar por las ganancias durante dos años a los parados de larga duración que pongan negocios. Ciudadanos lo plantea como posibilidad dentro de cuatro años y a cambio de ajustar el catálogo de deducciones. Sí concreta una exención de dos años para las start-ups. Vox también va más allá con Sociedades, con una primera rebaja del tipo al 22% y otra posterior hasta llegar al 12,5% (nivel de Irlanda).

El PSOE habla de nuevo en términos generales de elevar la fiscalidad sobre las grandes empresas. En su proyecto presupuestario fijaba un tipo efectivo mínimo (después de deducciones) del 15% y del 18% para la banca y la petroleras. Y ponía sobre la mesa la creación de la "tasa Google" sobre las ventas de las corporaciones tecnológicas y la "tasa Tobin" sobre las transacciones financieras. En el programa electoral, el PSOE habla ahora de impulsar el establecimiento de esas figuras a escala europea. Unidas Podemos quiere un tipo efectivo mínimo de Sociedades del 20% para la banca y las petroleras y llevar hasta el 40% el gravamen nominal del sector financiero como vía para la devolución de las ayudas públicas recibidas. La formación de Pablo Iglesias se compromete también a liquidar la fiscalidad "privilegiada" de las sicavs y otros vehículos de inversión (ETVE, socimis...).

En Marea plantea erradicar "los mecanismos de evasión fiscal" y en concreto propone "eliminar las Sicav", al tiempo que poner en marcha una tasa para las transacciones financieras internacionales y promover una fiscalidad verde y suprimir los beneficios fiscales a la iglesia.

El Bloque propone "impuestos específicos a los beneficios de las grandes empresas y a las grandes fortunas, a las transacciones financieras y a los productos de lujo". Por el contrario defiende reducir la imposición del IVA en todos los tipos, estableciendo que los bienes y servicios esenciales, así como los bienes de carácter cultural, tributen en el tramo superreducido.

Sucesiones. El debate sobre la imposición patrimonial está muy presente, quizás más que nunca, en los programas electorales. El PP, Ciudadanos y Vox van de órdago con el impuesto de sucesiones: las tres formaciones plantean su eliminación, algo que también extienden al tributo de patrimonio, que como regla general pagan los contribuyentes con capitales y bienes por un valor superior a 700.000 euros (un millón, si se considera que el valor de la vivienda habitual está exenta hasta un cierto nivel). Los de Pablo Casado también quieren suprimir el impuesto de transmisiones patrimoniales, que, como el de las herencias, financia a las autonomías. Y Vox añade a la lista la plusvalía municipal.

El PSOE y Unidos Podemos coinciden sobre las herencias: no suprimir Sucesiones, sino "armonizar" el impuesto en todo el territorio para evitar desigualdades y establecer un mínimo exento común para liberar del tributo a los hijos con herencias modestas. No precisan el alcance de ese mínimo. Tampoco PP, Ciudadanos y Vox aclaran cómo se compensarían los 2.500 millones que cuesta eliminar el controvertido impuesto.

El BNG y En Marea no especifican en sus programas electorales propuestas para la imposición patrimonial.

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