Joaquim Torra insistió ayer, en su declaración institucional con motivo de la Diada de Sant Jordi, en pedir la mediación internacional para solucionar el conflicto político en Cataluña. La celebración estuvo marcada por el juicio del procés y la campaña del 28-A. En su tradicional discurso, desde la Galería Gótica del Palau de la Generalitat, con una senyera y una estatua de Sant Jordi decorada con rosas amarillas de fondo, Torra llamó a "renovar, con más fuerza aún, la lucha por el retorno y la victoria de la libertad". El president cambió del catalán al inglés para reclamar a la comunidad internacional que medie en el conflicto, en unos "tiempos difíciles", con exconsellers del Govern en "la cárcel o en el exilio por la represión del Reino de España". La intervención institucional encontró una fuerte réplica política. La ministra Meritxell Batet acotó el conflicto catalán como "una crisis interna" y reclamó "valentía" para "buscar acuerdos dentro del marco constitucional y estatutario". La cabeza de lista de Ciudadanos por Barcelona, Inés Arrimadas cree que los soberanistas "son muy pesados", y defendió que solo "los libros, las rosas y los catalanes" deben tener el protagonismo. "La declaración de Torra pretende contaminar también la fiesta de Sant Jordi. El nacionalismo es como una peste que va contaminándolo todo", afirmó la candidata del PP Cayetana Álvarez de Toledo.