15 de mayo de 2019
15.05.2019

La causa contra el soberanismo | Jornada 44

Malestar por "un café pendiente"

Marchena explota y el tribunal protesta por la "intolerable" actitud de las defensas y sus testigos: "Una provocación"

14.05.2019 | 23:25
La filósofa Marina Garcés, testigo de la defensa, durante su declaración de ayer.

La jornada 44 del juicio del procés constará en los anales como la de la explosión de Manuel Marchena. El presidente del tribunal no pudo más. Harto de las valoraciones de los testigos llamados por las defensas y de las preguntas que éstas les formulaban para que reincidieran, el tribunal protestó por la "intolerable" actitud de algunos declarantes, en la que aprecia "una provocación" directa a los 7 magistrados que juzgan los hechos. La sesión vespertina fue más tranquila, casi tan plúmbea como la jornada del lunes, pero la mañana registró agitación desde el inicio. Marchena hubo de explicar a Ramón Font, portavoz de un sindicato de la enseñanza y primer testigo del día, lo que le "interesa" a la Sala.

–Vi a Sànchez y a Cuixart subirse a un coche, y no me quedaron dudas de que estaban enviando a la gente a casa y cooperando con las autoridades „aseguró el testigo„, que después tuvo de reconocer que había visto esa escena en televisión.

–Interesa lo que vio en persona –le reprendió, suave pero ya tenso, el presidente-magistrado.

Con la filósofa Marina Garcés, la tensión acabó en bronca. Al preguntarle, como hace con cada testigo, si tiene relación con los acusados, Garcés, irónica, suelta: "Con Jordi Cuixart tenemos un café pendiente desde hace año y medio, pero está siendo un poco difícil...". Marchena lo encaja pero le responde: "No le pregunto si tiene un café pendiente con el señor Cuixart...". El toma y daca continúa a los pocos minutos, cuando el abogado Benet Salellas „con el que Marchena ya ha pugnado muchas veces„ pide a Garcés que explique lo que hizo el 1-O y la filósofa empieza: "La noche anterior la pasé con unas décimas...". El presidente del tribunal la corta: "La fiebre no tiene ninguna transcendencia jurídica". Y lo hace de nuevo cuando la testigo, en vez de responder si sabe o no que el 1-O fue prohibido por el Tribunal Constitucional, incurre de nuevo en valoración: "Una prohibición incomprensible, triste, yo creo...".

Nueva interrupción de Marchena. Salellas le pregunta por sus percepciones el día de autos, la testigo contesta: "Yo el 1-O aluciné...". El juez estalla: "Usted no viene aquí a expresar su grado de alucinación o su estado febril, viene a explicar lo que pasó, sus valoraciones personales no tienen ningún interés".

Tercer testigo, nueva bronca. El abogado Lluís Matamala, pide hablar en catalán. Marchena le recuerda lo establecido al respecto para el examen de testigos. "Usted no puede propugnar una visión alternativa, es un tercero y va a contestar en castellano", le avisa. Y acto seguido le amenaza: "Si no quiere contestar en castellano, se levanta, asume las consecuencias legales de su protesta y hemos terminado". El testigo intenta rebatir, el juez alcanza el clímax del hartazgo: "Si introduce cualquier elemento de debate sobre la decisión de esta Sala va a ser expulsado". Matamala acata. En castellano.

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