13 de junio de 2019
13.06.2019
La causa contra el soberanismo | Jornada 52 y última

Los acusados hacen votos por una solución política en sus alegatos finales

El juicio del 'procés', que ha durado cuatro meses, pone el punto y final entreavisos de los procesados de que la sentencia afectará a la imagen de España

12.06.2019 | 23:32
Junqueras, ayer, haciendo uso del turno de última palabra.

El juicio del procés acabó ayer, 4 meses después de su inicio, el 12 de febrero, con el turno de última palabra, del que hicieron uso los 12 acusados. El denominador común fue la política, pero el tono y el sentido difirieron. Algunos, como Turull o Romeva, denunciaron con contundencia que son víctimas de un proceso penal por su ideología; otros, caso de Forn o Mundó, lamentaron que la vista sea la consecuencia de "un fracaso de la política"; y hubo quienes hicieron votos por "devolver la cuestión al terreno de la política" para encontrar una "solución", como Junqueras, el primero en dirigirse al tribunal.

Oriol Junqueras. El más breve. Arrancó con una cita de Petrarca. Agradeció al tribunal el darle "voz tras tanto tiempo privado de ella" y se presentó como "padre de familia y profesor". Se dijo pacifista, republicano y cristiano. Reiteró que "votar no puede ser delito" y expresó un deseo: "Lo mejor para todos sería devolver la cuestión a la política, la buena política, de donde nunca debería haber salido".

Raül Romeva. Agotó los 15 minutos concedidos a cada acusado. Cargó contra las acusaciones, que han buscado "escarmentar, castigar una ideología", y al tribunal le dijo que en el banquillo "no estamos sentadas 12 personas, sino más de dos millones (las que votaron el 1-O) que esperan que su decisión sea valiente".

Joaquim Forn. "Si hoy estamos aquí es por un fracaso de la política y como castigo al desafío político que supuso la celebración del referéndum del 1-O". Como consejero de Interior que era, asumió que pudo cometer "errores", pero "en ningún caso" obró "comprometiendo la seguridad de los ciudadanos". Puso en duda que en el juicio "no se persigan ideas políticas: la realidad de los hechos lo desmiente".

Jordi Turull. Acusó a la Fiscalía, a la Abogacía del Estado y a Vox de "confundir la discrepancia y la protesta con el ataque y la falta de respeto, lo que solo ocurre en las mentalidades poco seguras de sí mismas o autoritarias". Y avisó al tribunal: "En este juicio también está en juego la amplitud que damos a los derechos y deberes fundamentales".

Josep Rull. "Los fuertes pactan, los débiles imponen", arengó, tras denunciar que "hay un escenario de negación de la política y el diálogo y me temo que hay cierta tendencia a excepcionar el sistema de derechos y libertades". Atribuye el cargo de rebelión a que no ha renunciado a su "actividad política".

Jordi Sànchez. Citó a Sócrates: "Mejor sufrir una injusticia que cometerla". Y después habló del "dolor" que causa la prisión al que la padece y a su familia, un dolor que se ha "socializado en Cataluña". Se quejó del "uso y abuso" de la prisión preventiva en España. Y a los 7 jueces les deseó "toda la luz. No me gustaría estar en su piel, en sus pieles".

Carme Forcadell. Se quejó de estar en prisión y ser juzgada por el Supremo, cuando el resto de los miembros de la Mesa del Parlament de 2017 están en libertad y serán juzgados por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. "Ha habido un esfuerzo para visibilizarme e incriminarme con falsos testimonios, sin ninguna prueba".

Dolors Bassa. Proclamó su inocencia, pidió su absolución y su libertad "para esperar la sentencia en casa", y negó que se hayan presentado pruebas que la relacionen con la violencia.

Jordi Cuixart. "Todo lo que hice lo volvería a hacer y no me arrepiento". Cuixart se reafirmó "en el ejercicio de todos los derechos fundamentales que se han reprochado en este juicio" y dándole la vuelta al argumento, dijo que "el problema es la obediencia civil que permite que los océanos se ahoguen en plásticos".

Santiago Vila. Ejerció, una vez más, de arrepentido del procés, negó la "leyenda negra en España". El president Torra, que asistía el juicio, salió de la sala para no escuchar sus palabras.

Meritxell Borràs. Pidió que Cataluña pueda "votar y decidir su futuro sin imponer nada a nadie y escuchando a todo el mundo".

Carles Mundó. "Este juicio tiene su origen en el fracaso de la política, pero estamos a tiempo de encontrar caminos que nos lleven a soluciones".

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