Manuel Valls reprochó ayer a Ciudadanos su "irresponsabilidad y sectarismo". En su primera intervención tras la ruptura con el partido de Rivera, el exprimer ministro francés contrapone la etiqueta liberal que la formación se arroga con los "pactos de hecho" con Vox que han servido para que salgan adelante gobiernos locales con el PP.

La ruptura de la coalición Barcelona pel Canvi ha dejado a Valls en un grupo municipal en el que sólo figuran él y Eva Parera, mientras que Ciudadanos se queda con los otro cuatro concejales conseguidos en las elecciones municipales, aunque uno de ellos, el exministro Celestino Corbacho, es independiente y asegura que preservará su libertad de voto.

Las precariedad en la que queda Manuel Valls no altera su "compromiso absoluto" con la ciudad de Barcelona y su objetivo de ser "útil", aunque asume que ahora tendrá que hacerlo desde una "posición más modesta", como afirmaba ayer.

Valls, quien descarta promover un nuevo partido político en Cataluña, tacha a Ciudadanos, su antiguo socio de coalición, de "irresponsable y sectario", que busca el "cuanto peor, mejor" en la comunidad catalana. El ex primer ministro francés está convencido de que tras su triunfo electoral en 2017, la formación de Rivera "ha dejado huérfanos a sus votantes" catalanes.

Reconoce que sus discrepancias con Ciudadanos comenzaron con el pacto andaluz que convirtió a Vox en la llave del Ejecutivo con el PP. "No se puede pintar siempre España en blanco y negro. Se dice liberal, progresista y europeísta, pero C's se ha convertido en el partido que pacta de hecho con un formación inliberal, reaccionaria y antieuropea", atacaba ayer Valls.

Respecto a su apoyo a Ada Colau para que de nuevo fuera alcaldesa y cerrar el paso al secesionista Maragall, Valls se ratifica y proclama que "hicimos historia". Arrimadas le reprochaba ayer ese paso y rechaza "lecciones de quien ha convertido en alcalde a una sectaria y una populista".