30 de junio de 2019
30.06.2019

Sánchez alega que "España no se puede paralizar" y urge a la investidura en julio

Podemos reprocha inacción al candidato socialista, mientras el Partido Popular prevé que si fracasa en su intento agotará el plazo hasta convocar elecciones

29.06.2019 | 23:06
Pedro Sánchez, ayer tras Donald Trump en una de las sesiones del G20 en Osaka.

"España necesita un Gobierno en el mes de julio, no en agosto ni en septiembre ni octubre". En estos términos urgió ayer el presidente Sánchez desde Osaka a los partidos que se sientan en el Congreso a facilitar su investidura cuando se someta el primer intento en una fecha todavía por confirmar del mes a punto de comenzar. "España no se puede paralizar", insiste el aspirante a encabezar de nuevo el Ejecutivo, para quien impedir que asuma ese papel "es lo mismo que bloquear la voluntad de la mayoría expresada en las urnas". Frente a esa postura, sobre Sánchez comienzan a caer las acusaciones de inacción por no negociar lo suficiente los apoyos necesarios.

Desde la ciudad japonesa de Osaka, donde asiste a la cumbre de los país que integran el G-20, Sánchez incidió en lo mismo sobre lo que vienen machacando algunas de sus ministras en los últimos días. Ante la insinuación de Pablo Iglesias de que si fracasa la investidura al primer intento en septiembre habrá una segunda oportunidad, que será la buena, el presidente en funciones apremia a resolver su investidura en julio, en una fecha que se conocerá el martes, cuando se reúna con la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, aunque ayer aseguraba que tiene "una ligera idea" sobre el día que quiere que se celebre el debate.

Sánchez asegura que quiere volver cuanto antes al punto en que la acción de su Gobierno quedó interrumpida por el rechazo a sus cuentas, lo que derivó en el llamamiento a las urnas.

El líder socialista considera como tareas prioritarias la aprobación de los presupuestos. Pese a que la ministra Montero advirtió ya hace algunas semanas de que, de retrasarse la investidura, carecería de sentido hablar de los presupuestos para este año, convendría trabajar ya sobre los del próximo ejercicio, Sánchez sostiene que urge trabajar sobre ellos, "al menos vamos a poner toda la maquinaria del ministerio de Hacienda" para conseguirlo, señaló.

"Unos y otros tienen que ser conscientes de que no se puede bloquear España y se debe facilitar la gobernabilidad", reclama el aspirante a repetir al frente del Ejecutivo. Con esta exigencia niega que su intención sea la ir a un nuevo llamamiento electoral, algo que solo estaría, afirma, en la intención de quienes bloquean la legislatura cuando saben que "no hay alternativa" a un Gobierno socialista.

Después de Osaka, Sánchez estará hoy en Bruselas en la cumbre de los líderes europeos, compromisos que condicionarían sus movimientos para la investidura. El punto muerto de las negociaciones con Unidas Podemos, por el rechazo a que entren en el Gobierno, deriva ahora en acusaciones de inacción por parte de la formación morada.

Pablo Iglesias deslizaba esta crítica en sus comentarios en Twitter a un artículo periodístico en el que se reprochaba a Sánchez que sea un candidato que apremia a la oposición a facilitar la investidura sin tomar la iniciativa. En el artículo se alude al término francés formateur, es decir, la figura que toma las riendas de la negociación para conformar un gobierno de coalición y que, supuestamente, Sánchez no está adquiriendo. Todo lo contrario, ya que sería un formateur passif, un candidato a la presidencia de un gobierno que apremia a la oposición a facilitar la investidura sin tomar la iniciativa. "De lo más sensato que he leído sobre las reglas básicas de la negociación política en democracias parlamentarias", escribió Iglesias en la red social sobre esta idea recogida en El País. "No negocia ni busca apoyos y echa la culpa del bloqueo a los demás", manifestaba el exsecretario de Organización de Unidas Podemos, Pablo Echenique, sumándose a las críticas de Iglesias.

En la misma línea, el coordinador general de Izquierda Unida, Alberto Garzón, considerado que el PSOE "no está abordando esta cuestión ni está haciendo nada para sacar adelante la investidura", aunque a los socialistas no les quedará otra salida que consensuar un acuerdo para evitar una repetición electoral. "Está amenazando con la posibilidad de unas segundas elecciones al resto de partidos para que le apoyen gratis en la investidura, pero la política no funciona así, tiene que dialogar, ceder y llegar a acuerdos", insistió Garzón.

Los cálculos del PP no van por el camino que pronostica Garzón. En el entorno de Pablo Casado, quien el lunes pasado se reunió con Pedro Sánchez, trabajan, según fuentes citadas por Efe, sobre la idea de que el líder del PSOE llevará el "pulso" con Unidas Podemos hasta el final y se presentará a la investidura en julio aunque no tenga los apoyos necesarios, para después agotar el plazo hasta convocar elecciones.

Para los populares, una segunda convocatoria electoral sería un "disparate", pese a que podría beneficiarles, al igual que al PSOE. Casado repite en los últimos días sus llamamientos a la investidura de Sánchez, aunque rechaza facilitarla, e invita a Ciudadanos a abstenerse con el propósito de que así Rivera le deje libre todo el campo de la oposición desde la derecha.

El vicepresidente de la Generalitat, Pere Aragonès, de ERC, reprochó ayer a Sánchez que se "autoimponga" un silencio sobre la cuestión catalana, al tiempo que advierte de que ya "se le han acabado las excusas" para sentarse a dialogar con su formación, de cuya abstención podría depender que prospere la investidura. Para el político catalán, la victoria electoral de ERC en Cataluña en las generales da la suficiente potestad a su partido para poder sentarse "en una mesa de diálogo, negociar y llegar a acuerdos" sobre "una solución política a un problema que es político".

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