23 de julio de 2019
23.07.2019
La Opinión de A Coruña

Casado se niega a abstenerse porque el PSOE "proyecta la ruptura de España"

El líder popular advierte a Sánchez que no podrá gobernar con radicalesy el aspirante a presidente le acusa de alentar el conflicto territorial

23.07.2019 | 00:15
Pablo Casado recibe el aplauso de Teodoro García Egea y el resto de diputados del PP tras su intervención.

El presidente del Partido Popular (PP), Pablo Casado, marcó distancias insalvables con un Pedro Sánchez, al que vio aupado como presidente con el respaldo de los independentistas y al que señaló como responsable de que "la ilegalidad siga campando en Cataluña". Sánchez pidió la abstención a los populares por altura de miras (aquella misma que reclamaba Rajoy al Sánchez del "no es no") si no querían ser también responsables de unas terceras elecciones o del respaldo separatista que pronostican. "Su verdadera cara es que tiene un proyecto de ruptura para España", llegó a afirmar el líder del Partido Popular.

Casado, en su objetivo de convertirse en el referente claro de la oposición y única alternativa a Sánchez pese a su menguado grupo parlamentario, no dio un respiro a Sánchez. Le afeó su discurso por vacío y naíf, y en especial su silencio sobre "el elefante con un lazo amarillo que hay en esta sala", al referirse a la situación en Cataluña y los apoyos que necesita el PSOE para lograr alcanzar el Gobierno.

Para el líder del PP, Sánchez es "rehén de los socios de la moción de censura" y "ha activado un campo de minas del que no sabe salir". Sánchez es un misterio en sí mismo porque "ha sufrido tantas metamorfosis que ya no sabemos si está en el no es no o en el sí porque sí". Sánchez ha ocultado a la Cámara cuáles son sus apoyos pese a haber sufrido "grandes conversiones y caer del caballo" respecto a los podemitas y los separatistas: "Con los radicales usted puede ser investido pero no puede gobernar", le espetó. El líder del PSOE oculta la "grave realidad de España con el independentismo", y se enreda en un "juego de trileros, ocultando en ocasiones la bolita amarilla, la de Bildu o la morada". En definitiva: Pedro Sánchez no es fiable, no muestra sus cartas y se convertirá en el mayor aliado del separatismo.

La alternativa a este escenario, según Casado, sería "ensanchar el espacio de moderación" y haber buscado el respaldo del bloque constitucionalista con un discurso tajante frente a las pretensiones de los separatistas, en lugar de lanzar "una macedonia de generalidades" sin apenas referencias a sus verdaderas intenciones o a cuáles serán sus apoyos. Un gobierno del PSOE será, a juicio del líder del PP, una continuidad de la alianza que derrocó a Rajoy. Y si Sánchez ocupa la presidencia del Gobierno con el apoyo de Podemos y los independentistas, tras el debate tendrá "demasiados acreedores a su puerta y no podrá cumplir con ellos", salvo con la ruptura de España o arriesgándose a problemas para aprobar cada presupuesto.

Abstención o abstención

Pedro Sánchez tampoco tuvo clemencia: "Tengo una mala noticia, usted se tiene que abstener", le dijo. Porque "no hay alternativa posible", insistió. "Si de verdad son un partido de Estado, que yo lo creo, mientras que Ciudadanos y la ultraderecha no lo son, y quiere garantizar la estabilidad en España, ustedes deben garantizar la estabilidad en España facilitando (al abstenerse) la formación del único gobierno posible", dijo.

En la llamada a la abstención encontró Sánchez una vía argumental en la que se mostró infatigable (la repitió también con Ciudadanos). Antes, trató de quitarse el sambenito de aliado de los separatistas que Casado se encargó de colocarle. "Cualquier solución a Cataluña deberá hacerse desde el Estado autonómico", recalcó. Y remarcó que cuando bajo el Gobierno de Rajoy se produjo la quiebra catalana, "la mayor crisis de Estado en esta democracia", los socialistas respaldaron las medidas del Gobierno para frenarla, como la aplicación del artículo 155 de la Constitución. Y expresó sus dudas de que esa situación se produciría a la inversa.

"Ustedes viven del conflicto territorial, buscan el rédito electoral con esa batalla", afirmó Sánchez. "Que lo haga Ciudadanos y la ultraderecha tiene un pase; que lo haga el PP me parece una hipocresía colosal", añadió. En su opinión, solo "un proyecto de regeneración progresista y europeísta" puede forjar una respuesta al separatismo.

El aspirante a presidente no señalar el descalabro electoral que el PP sufrió en las últimas elecciones generales como evidencia de que su discurso es equivocado. "¿Cuántos diputados tiene en representación del País Vasco? Que levante la mano alguno. En Cataluña tienen a una. No solo le dan la espalda en Cataluña y el País Vasco los independentistas, sino también los constitucionalistas.

En las réplicas y contrarréplicas posteriores, Casado insistió en su médula argumental: en Cataluña no hay un problema político, sino jurídico. Y explicó por qué una abstención del Partido Popular es impensable: "Daría patente de corso a quienes tienen complicidad con los que quieren romper España". Y pese a que Sánchez llegó a revelar que ofreció al Partido Popular acuerdos en algunas cuestiones a cambio de la abstención, Casado no picó en el anzuelo: "Su investidura sería muy perjudicial para España", aseveró.

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