23 de julio de 2019
23.07.2019
La Opinión de A Coruña
Debate de investidura | El discurso del candidato

Sánchez llama a Iglesias al acuerdo: "Nada es fácil pero nos une la promesa de la izquierda"

El aspirante del PSOE obvia Cataluña y desgrana un programa cargado de proyectos de la legislatura anterior, con la promesa de subir hasta el 5% del PIB la inversión en Educación

23.07.2019 | 00:43
Sánchez, en su escaño, antes de subir a la tribuna del Congreso para dar su discurso de investidura.

Hubo que esperar casi dos horas para que el candidato, Pedro Sánchez, hiciera ayer la primera referencia al acuerdo con Unidas Podemos (UP) del que depende su investidura. "Nada que merezca la pena es fácil", afirmó el aspirante del PSOE dirigiéndose a Pablo Iglesias, "pero lo que tenemos por delante merece mucho la pena". Fue su única mención al pacto que tiene a la política española sobre ascuas, y aun así, Sánchez no pasó del mero voluntarismo. "Nos corresponde trabajar para culminar un acuerdo, y después tenemos la oportunidad de sacar adelante todo lo que nos une: la promesa de la izquierda". Que para el líder socialista consiste en "una sociedad de hombres y mujeres libres e iguales en armonía con la naturaleza".

"Muchas personas han puesto ilusión en que uniéramos nuestras fuerzas, pero, aún más, nuestra sensibilidad, inteligencia y experiencia para mejorar la vida de la gente y la historia de España. Debemos atender a esta llamada", propuso el candidato.

Hasta ese punto de su discurso de investidura „en realidad su colofón, si se descuenta la enésima llamada a Partido Popular (PP) y Ciudadanos (C's) para que se abstengan con la que lo remató: "Retiren las barreras para que España avance", les reclamó„, Sánchez no había hecho ningún guiño a los 42 diputados sin cuyo voto afirmativo no podrá ser investido. Había hablado de decenas de proyectos, compromisos y leyes, pero sin precisar cómo ni con quién piensa hacerlos aprobar en el Congreso; y entre las medidas anunciadas para materializar los seis retos en que estructuró su discurso, de 1 hora y 50 minutos de duración, solo una, la derogación de la ley mordaza, pareció un guiño directo a la formación morada. De hecho, incluso cuando propuso la retirada de los aspectos "más lesivos" de la reforma laboral, estaba hablando de la de Mariano Rajoy (2012), no de la de José Luis Rodríguez Zapatero (2010), que Iglesias también exige derogar.

De la misma forma, el jefe del Ejecutivo en funciones sobrevoló a gran altura la crisis territorial en Cataluña, y su única y velada alusión la cifró en privilegiar el proyecto europeo frente a lo que denominó "una soberanía pequeña e inútil". Evidentemente, la que aspiran a ganar los partidos independentistas catalanes, ERC y Junts per Catalunya (JxC), de los que el primero siempre se ha declarado dispuesto a no bloquear la investidura. Al menos hasta ayer

Pero, tras escuchar la alocución de Sánchez, el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, admitió abiertamente que su Grupo (cuyos 14 diputados acudieron al Pleno con flores amarillas) está "ahora más lejos del acuerdo que hace 24 horas", con todo y que aún confíe en que el PSOE y UP lleguen a una entente. En su opinión, el discurso de Sánchez fue "irresponsable y negligente", porque "solo" se refirió un momento al "principal conflicto que tiene sobre la mesa, que es el de Cataluña".

Y es que, aparte de esa única e indirecta referencia a la cuestión catalana, el candidato a la reelección llamó a reforzar una España "unida y diversa"; a su parecer, no tiene sentido "levantar fronteras internas: es ir contra la Historia". Por lo tanto, se preguntó: "¿Qué sentido tiene fomentar la división, la desunión y la segregación dentro de España cuando necesitamos más Europa?".

Esta vocación europeísta del discurso extrañó al PNV, que hubiera querido que el candidato dedicara más tiempo a "los problemas estructurales de España", caso de Cataluña, y buscar "complicidades" con el resto de las fuerzas.

El aspirante socialista dividió su intervención en seis capítulos o "retos" que a su juicio España debería afrontar en los próximos años, y para los que propuso después una serie de medidas. Se trata, sobre todo, de políticas que en gran parte provienen de la legislatura anterior, malbaratada por la negativa de los independentistas a aprobar los Presupuestos, o que figuraban en el programa electoral del PSOE para las generales.

Los seis retos que mencionó el candidato son empleo y pensiones; la revolución digital; el cambio para la transición energética; las políticas de igualdad contra la violencia machista; la desigualdad social, y el futuro de Europa.

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