El PSOE descarta volver a su oferta de coalición de julio, que Unidas Podemos aceptaría ahora con el añadido de las políticas de empleo, lo que reclamó en pleno debate de investidura para cambiar su voto de rechazo a que sea presidente. Los socialistas mantienen que la única vía de acuerdo para evitar una vuelta a las urnas es que la formación de Pablo Iglesias acepte respaldar el programa de 300 medidas que presentarán la próxima semana.

Iglesias se olvidó ayer de las combinaciones posibles para un Ejecutivo coaligado y mostró su disposición a negociar tomando como punto de partida la propuesta de una vicepresidencia social y tres ministerios para UP. Si Pedro Sánchez "vuelve a hacer la misma oferta que hizo" puede haber un acuerdo "en cuestión de horas", afirmaba el líder de la confluencia en una entrevista radiofónica. Pese a su disposición a aceptar esas competencias, a las que se añadirían las políticas de empleo, Iglesias mantenía ayer los argumentos que llevaron al rechazo de la propuesta en julio al considerar que las áreas a su cargo apenas suponen el 5 % del presupuesto. Asimismo descarta como alternativa un "gobierno a la portuguesa", de los socialistas en solitario con apoyo externo estable de la izquierda sobre un pacto programático, por constatar que "la experiencia portuguesa ya la conocemos, dimos el gobierno al PSOE tras la moción de censura y se tradujo en un gobierno débil e inestable que acabó en elecciones". Iglesias atribuye a los socialistas toda la responsabilidad de una vuelta a las urnas: "Si el PSOE quiere elecciones las va a haber".

Los socialistas descartan hablar de nuevo sobre una posible coalición. Es un "escenario pasado", una oportunidad perdida, afirmaba ayer la ministra portavoz del Gobierno en funciones, Isabel Celaá, quien achaca la imposibilidad de volver sobre esa oferta a que Unidas Podemos "rompió una confianza importante". "La vía del acuerdo de coalición no se va a retomar", insistía la vicepresidenta primera del Senado, Cristina Narbona.

El eje de la negociación para el PSOE es ahora el documento con 300 medidas que a partir de la próxima semana presentará en sociedad. "La propuesta será progresista, ambiciosa, transformadora y modernizadora y va a responder a las principales retos del país", anticipaba Pedro Sánchez en el Congreso sin entrar en detalles.

El manejo de los tiempos por parte del líder socialista irrita incluso a quienes más predispuestos están a darles su apoyo. El presidente cántabro, José Ángel Revilla, critica que Sánchez no lo llamara en persona para anunciarle la visita en la que proyecta presentarle el programa. El PNV muestra su malestar por la falta de contactos con los socialistas.

El encuentro del líder del PSOE con Iglesias no se producirá hasta la segunda semana de septiembre, a menos de dos semanas del plazo límite para la convocatoria a las urnas. "Toda la izquierda va a palmar si hay nuevas elecciones", vaticinaba ayer el portavoz parlamentario de ERC, Gabriel Rufián, en medio de reproches a Sánchez y a Iglesias: "Jamás importó tanto el relato y tan poco la política".