10 de octubre de 2019
10.10.2019
La Opinión de A Coruña

La cúpula de los Mossos abandona ofendida un acto por la patrona de la Guardia Civil

Torra deja al Parlament y a la "desobediencia civil" la respuesta a la sentencia del 'procés'

10.10.2019 | 00:25
La cúpula de los Mossos abandona ofendida un acto por la patrona de la Guardia Civil

La cúpula de los Mossos abandonó ayer la celebración de la patrona de la Guardia Civil, "ofendida" por el discurso de su jefe en Cataluña. El general Pedro Garrido advirtió que se tomarán "todas las medidas necesarias" para que el cuerpo siga en Cataluña y que se "combatirá sin tregua ni pena" a quienes "recorran el camino a la independencia siguiendo la senda del terror".

Garrido subrayó que la Guardia Civil ha contribuido a la "cimentación" del caso procés, así como otros relacionados que puedan motivar sentencias en el futuro. Según fuentes de la Consellería de Interior, los mandos de los Mossos se sintieron "ofendidos" por lo que juzgaron alusiones indirectas al mayor Josep Lluís Trapero y a la intendente Teresa Laplana, procesados por rebelión y a la espera de juicio en la Audiencia Nacional. Entre los invitados al acto estaba Javier Zaragoza, uno de los cuatro fiscales que actuaron en el juicio.

El enfado de los Mossos llega un día después de que la Policía catalana, la Guardia Civil y la Policía Nacional estrecharan su colaboración en previsión de las movilizaciones que se espera comiencen en cuanto se haga pública la sentencia del procés. Hasta ayer parecía que la relación entre los tres cuerpos pasaba por un momento dulce.

El consejero de Interior de la Generalitat, Miquel Buch, insistió en que "no hay ninguna injerencia política ni partidista" en los Mossos d'Esquadra por parte del Govern. Buch prometió el martes que los Mossos se bastarán para preservar la "convivencia".

Entre tanto, el president Joaquim Torra anunció ayer que será el Parlament catalán el que dé una respuesta, basada en "la democracia, los derechos humanos y el derecho a la autodeterminación", a la sentencia del Tribunal Supremo „que calificó de "torpedo"„ y avaló la "desobediencia civil". Pero su número dos, Pere Aragonès, de ERC, apostó por que el Govern responda al fallo "con mirada larga y mano tendida, apostando por la negociación y el diálogo".

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