16 de octubre de 2019
16.10.2019
La Opinión de A Coruña

Casado se resigna y ya no aspira a que los votantes de Vox vuelvan al Partido Popular

Considera que el partido ultra mantendrá un suelo de un millón de votos durante los próximos años || El líder del PP solo ve margen en Cataluña para "fijar" mensaje

15.10.2019 | 23:11
Santiago Abascal (Vox), Albert Rivera (Cs) y Pablo Casado (PP), en el desfile militar del 12 de Octubre en Madrid.

El 18 de junio del 2018, Pablo Casado anunció que se presentaba a la carrera para suceder a Mariano Rajoy en la presidencia del PP. Ante la sede del partido y rodeado de micrófonos, se marcó él mismo un objetivo que fue su propia trampa en las elecciones generales de abril: reconquistar a los votantes que se habían ido a Ciudadanos o a Vox.

Casado ganó las primarias un mes después y los populares se volcaron en gustar a esos electores huidos, aproximándose a los postulados del partido de extrema derecha al ceder con ambigüedades sobre la lucha contra la violencia machista, elevar el tono con la inmigración irregular y decir que se estaba utilizando el aborto como "herramienta de conciliación".

El hundimiento en las elecciones del 28-A, de 137 a 66 escaños, la advertencia de sus asesores sobre el poco futuro de la imagen histriónica que se había creado, y las quejas de algunos dirigentes reclamando la vuelta al centro, han ayudado a Casado a corregir el rumbo.

Fuentes de la dirección del partido aseguran que ha asumido que "Vox ha llegado para quedarse" y que en los próximos años habrá un mínimo de "un millón de votantes" que se decantarán por el partido radical. En abril, con una participación elevada (75%), fueron 2,6 millones de personas los que respaldaron a Santiago Abascal.

Como en otros países

El líder popular, explican en su núcleo duro, ve con "normalidad" que, tras décadas de cobijarse bajo el gran paraguas del PP, esos ciudadanos hayan escogido a un partido de extrema derecha, como ocurre en varios países europeos, donde tienen representación en los parlamentos. Desde la sede nacional se ha emitido la orden de evitar preguntas sobre Franco, el aborto y la eutanasia, para dejar a Vox esos asuntos. "Que sean los de Abascal los que se retraten", comenta un diputado que ha participado en los debates para cambiar la estrategia.

En el cuartel general de los populares subrayan también el alto porcentaje de fidelidad que Abascal tiene en las encuestas: el 72,6% volvería a apostar por él, según el CIS; el 70,5%, según el sondeo del Gesop para este diario. Sin embargo, más fácil ve Casado ir a por el voto de Ciudadanos tras el último giro de Albert Rivera, que ahora se ha abierto a pactar con Pedro Sánchez. Solo el 58,6% de los electores que votaron en abril al dirigente naranja repetirían, según el CIS, aunque el Gesop marca que ese porcentaje baja hasta el 36,1%.

En los análisis de la dirección del partido, la única plaza donde los populares creen que pueden crecer de manera clara gracias al partido de Santiago Abascal es Cataluña. La número uno por Barcelona, Cayetana Álvarez de Toledo, tiene luz verde para mantener el discurso contra los independentistas para "fijar el mensaje", afirma un alto cargo del grupo parlamentario del PP. Fuentes de los populares catalanes consideran que la posición es la misma que Casado (que ahora ya no pide el 155 sine die y defiende aplicar leyes como la de seguridad nacional), aunque más "clara".

Según sus cálculos, tienen difícil sacar escaño en Lleida y Girona, pero mejor lo ven en Tarragona y Barcelona, donde Álvarez de Toledo obtuvo el único que ganaron en Catalunya en abril. Consideran que, también gracias a la previsible caída de Ciudadanos en la comunidad, pueden pasar de uno a tres en Barcelona y recuperar el que Jordi Roca perdió en Tarragona, donde empataron prácticamente con el partido ultra y ni uno ni otro se llevó ningún escaño.

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