18 de octubre de 2019
18.10.2019
La Opinión de A Coruña

Los independentistas peinan canas

18.10.2019 | 00:11
Los independentistas peinan canas

El Supremo tendrá que explicar por qué las marchas de los chalecos estelados en pos de la cacareada sedición catalana prosiguen a un ritmo envidiable, después de haber puesto a buen recaudo a los cabecillas secesionistas. Desde un punto de vista pragmático y por tanto antijurídico, debería mover a reflexión la hipótesis de que la convivencia sería más pacífica con los presos castigando a la afición desde sus atriles políticos. Quienes prefieren juzgar después de analizar, se habrán sorprendido ante las imágenes de las largas marchas.

Hay un elemento gráfico chocante. En efecto, se trata de la abundancia de cabelleras blancas. Se suponía que la vejez era incompatible con las caminatas prolongadas, y sobre todo con la revolución, pero el independentismo peina canas.

El Supremo es el único colectivo teóricamente informado que sostiene que la sociedad todavía cree en sus aburridos políticos, hasta el punto de seguirles en muchedumbres millonarias en sus aventuras "quiméricas". Sin embargo, resulta todavía más estupefaciente que la sociedad se vertebre en torno a sus viejos. Después de haber disfrutado de las décadas de mayor éxtasis burgués logradas por la humanidad, se calzan las deportivas para rehacer la historia con mochila.

La presencia juvenil en un movimiento independentista se da por descontada, de acuerdo con la falsa cita churchilliana que exige el comunismo a un veinteañero con corazón, y la militancia conservadora a un cuarentón con cerebro. De ahí que en las barricadas de mayo del 68 se expulsara por decrépitos a los treintañeros, con el pobre Sartre mendigando un palco.

Ahora, los adolescentes curan el clima y los senescentes se independizan. El correcto funcionamiento de la democracia reposaba en el desinterés de la gente por sus políticos, nadie avisó de que iban a ser sustituidos por el magisterio todavía más pernicioso de los ancianos.

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