19 de octubre de 2019
19.10.2019
La Opinión de A Coruña
Los efectos de la sentencia del 'procés'

Medio millón de personas secundan las marchas contra la sentencia del 'procés'

La manifestación, con ambiente festivo y familiar, colapsó Barcelona mientras se sucedían los choques entre las fuerzas de seguridad y medio millar de radicales

19.10.2019 | 00:30

Las cinco marchas que ayer convergieron sobre Barcelona y conformaron el grueso de la manifestación contra las condenas a los líderes del proceso secesionista colapsaron la capital catalana. La protesta convocada por la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium sumó unas 525.000 personas, según la estimación de la Guardia Urbana, lo que supondría 75.000 manifestantes menos que en la Diada de septiembre pasado. Mientras miles de personas protestaban de manera pacífica contra la sentencia del Tribunal Supremo, por quinto día consecutivo se desencadenaban incidentes violentos en Barcelona, con enfrentamientos entre radicales y la policía. La huelga general convocada por los sindicatos nacionalistas tuvo un incidencia desigual en los distintos sectores, con un seguimiento moderado en la industria y mayor en el comercio.

Poco después de la una de la tarde entraba en Barcelona la primera de las cinco columnas de las marchas que salieron el miércoles pasado desde distintos puntos de Cataluña. La confluencia de esas marchas agravó el colapso circulatorio generado por la invasión de las vías para llegar a la capital catalana. La convocatoria estaba proyectada como una manifestación por el paseo de Gràcia, pero, ante los miles de manifestantes congregados en la zona, derivó en una concentración, cerca de la plaza de Catalunya, con marcado ambiente festivo y familiar. Ante los congregados, la presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie, instó a las fuerzas independentistas a "defender y sostener una declaración de independencia". Desde el escenario situado en Gran Via, Paluzie reclamó a los partidos que den prioridad a declarar de nuevo la independencia en el Parlament. Esta exigencia contrasta con la división en el seno del soberanismo sobre los pasos a dar tras la condena de sus líderes. Esa división quedaba ayer otra vez de manifiesto con el rechazo del cabeza de lista de ERC al Congreso, Gabriel Rufián, a la pretensión de Torra de convocar otro referéndum. "Las cosas en política se tienen que hacer para ganar. No venderemos humo, ni magia, ni simbolismo", afirmó Rufián, quien después de su pasada disposición a dejar que gobierne Pedro Sánchez sostiene ahora que la solución pasa por "debilitar al PSOE".

Mientras desde la tribuna de la manifestación Paluzie abogaba por defender la independencia desde la "no violencia", los enfrentamientos entre policías y radicales se sucedían. Los promotores de esos incidentes, unos 400 ayer en el entorno de la Jefatura Superior de Policía de Cataluña, están bien localizados y se trata de una "violencia minoritaria, pero muy organizada", según el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. El presidente Sánchez instó al presidente Torra a no "banalizar" y a no "minusvalorar los efectos graves" que esta crisis puede tener sobre la economía y la convivencia.

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