27 de octubre de 2019
27.10.2019
La Opinión de A Coruña
La reacción a las condenas del 'procés'

Nueva noche de violencia en Barcelona tras una multitudinaria protesta pacífica

El independentismo se manifiesta en la Ciudad Condal sin incidentes, pero acusa a la Guardia Urbana de manipular la cifra de asistentes

26.10.2019 | 23:27
Agentes de los Mossos d'Esquadra, cargando anoche en las inmediaciones de la Jefatura Superior de la Policía Nacional, en Vía Layetana.

Una concentración convocada ayer por la tarde por los CDR ante la Jefatura Superior de Policía de Barcelona degeneró, pasadas las 21.00 horas, en una batalla campal entre manifestantes y policías, con fuertes cargas de unos y lanzamiento de diversos objetos por parte de los otros, que fue el comienzo de una nueva noche de violencia en la capital catalana, la primera desde la del viernes 18, la de más graves altercados de la semana pasada. Fuentes policiales informaron de al menos tres detenciones y los servicios de emergencia cifraban en al menos cuatro los heridos.

Agentes antidisturbios de los Mossos d'Esquadra arremetieron contra un grupo de manifestantes que se hallaban frente a la Jefatura de la Policía Nacional, en la Vía Layetana, después de que estos derribaran un vallado de protección y empezaran a lanzarles objetos.

Al principio, la tensión se concentró en la confluencia de Vía Layetana y la calle Condal, en las inmediaciones de la Jefatura. Y se desató después de que un grupo de manifestantes, la mayoría encapuchados, derribara las vallas y lanzaran todo tipo de objetos a los agentes. La Policía les advirtió que cargaría si no cesaba la lluvia de objetos. Así lo hicieron, pasadas las 21.00 horas, agentes antidisturbios que salían de las furgonas apostadas junto a la Jefatura, lo que desencadenó una batalla campal.

Los manifestantes „que llegaron a ser cerca de 10.000, según la Guardia Urbana„ respondieron con lanzamiento de botellas y todo tipo de objetos y algunos incluso la emprendieron a patadas con los policías, que se valieron de sus defensas y proyectiles de foam para hacerles frente.

Esa acción policial permitió despejar la Vía Layetana en su tramo central. Pero los manifestantes no cedieron y, tras retroceder hasta el entronque con la calle de Las Jonqueras, plantaron cara de nuevo, por lo que se hizo necesaria una segunda carga en torno a las 22.00 horas.

Anoche, al cierre de esta edición, los choques entre mossos y manifestantes llegaban ya a la plaza Urquinaona, escenario de violentísimos enfrentamientos la noche del pasado viernes 18, y la Policía catalana informaba de barricadas ardiendo en diferentes puntos de la ciudad, como la calle Pau Claris y el Paseo de Gracia.

Los graves disturbios que empezaron, como otras noches, ante la Jefatura de la Policía Nacional arrancaron justo después de que terminara una manifestación convocada por las entidades soberanistas, ANC y Òmnium Cultural, una multitudinaria y pacífica movilización para exigir la libertad de los líderes independentistas condenados por el Tribunal Supremo y para reclamar al Govern y al Parlament una "respuesta política" que esté "a la altura del momento".

La cifra total de asistentes a la manifestación, de dos kilómetros y medio a lo largo de la calle Marina, ha sido motivo de polémica entre las entidades organizadoras y el Ayuntamiento de Barcelona.

Según la Guardia Urbana, la movilización congregó a unas 350.000 personas (por debajo de las 525.000 que calculó en la manifestación de la semana pasada), cifra que el vicepresidente de Òmnium, Marcel Mauri, juzgó "inadmisible" y "una vergüenza" y que atribuyó a que el teniente de alcalde de Seguridad del Ayuntamiento, Albert Batlle, exjefe de los Mossos, milita en Units per Avançar que está integrado en el grupo municipal del PSC.

En la manifestación, el presidente de la Generalitat, Joaquim Torra, proclamó: "Iremos tan lejos como el pueblo de Cataluña quiera". Antes había llamado a "superar la dinámica de la queja y la lamentación" y afirmado que su "compromiso con volver a ejercer el derecho a la autodeterminación ya no tiene camino de retorno", porque el independentismo está en "un momento clave".

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