31 de octubre de 2019
31.10.2019
La Opinión de A Coruña
Elecciones 10-N | | Cuenta atrás para los comicios

Arranca 'la campaña de la marmota': los mismos candidatos para desbloquear el Gobierno

Los partidos pugnan por el voto de los indecisos, en una convocatoria marcada por la sentencia del 'procés' y la exhumación de Franco

31.10.2019 | 00:08
La junta electoral sancionó la entrevista de A. García Ferreras a Pedro Sánchez en La Moncloa.

La cuenta atrás para la campaña de la marmota ha comenzado. Los mismos candidatos que concurrieron a las elecciones generales del pasado 28 de abril tienen sus maletas a punto para iniciar una gira que tiene como objetivo saldar la deuda pendiente de la anterior cita con las urnas, la formación de un Gobierno estable que saque a España de la situación de interinidad que atraviesa desde la moción de censura que dio al traste con el ciclo de Mariano Rajoy como inquilino de la Moncloa. Pocas novedades entre los "carteles electorales" nacionales para la cita del 10N. La apuesta de todos los partidos por los mismos candidatos hará de esta campaña la más austera. Por primera vez, la gran mayoría de las formaciones políticas, excepto el PNV, han firmado un acuerdo ante notario para renunciar a la publicidad exterior en las calles en lo que supone un adiós a los carteles colgados de farolas y las grandes vallas a pie de carretera pidiendo el voto. Si habrá los pequeños carteles pegados con cola para la tradicional pegada, que abre la campaña.

En la película Atrapado en el tiempo, el protagonista Bill Murray despierta cada mañana en la obligación de saberse que va a vivir la misma jornada, que no es otra que la festividad del "día de la marmota", una tradición norteamericana que arroja supuestas pistas sobre la duración más o menos larga del invierno. Una versión cinematográfica y contemporánea del mito de Sísifo, condenado a repetir su esfuerzo inútil de empujar una roca montaña arriba para que vuelva a caer y para volver a empujarla a la cumbre sin fin.

La 'zona cero' de la inestabilidad. La política española entró en las arenas movedizas de la inestabilidad con las elecciones generales de diciembre 2015, que fue necesario repetir en junio ante la negativa de Mariano Rajoy a someterse al debate de investidura y el intento estéril de Pedro Sánchez tras un pacto con Ciudadanos, desaprobado por Podemos que aspiraba al "sorpasso", liderado por un Pablo Iglesias emergente. El resultado de las generales siguientes sumió al PSOE en la mayor de sus crisis internas, ante el debate abierto en Ferraz entre quienes defendían que no salían los números para un candidato alternativo a Rajoy, claro vencedor de aquellos comicios, y los afines a Pedro Sánchez, defensores del "no es no" a una abstención que allanase la investidura del líder popular. El comité federal socialista desautorizó a Sánchez como secretario general del PSOE, que dimitió de su cargo orgánico y renunció al escaño cuando la gestora, presidida por Javier Fernández puso rumbo a la abstención, previo voto favorable en otro comité federal.

Con la sentencia del 'caso Gürtel' empezó todo. Mariano Rajoy acababa de sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado, que todavía hoy están vigentes. Parecía el salvoconducto de legislatura, tras el pacto con el PNV. Pero en esto llegó la sentencia del caso Gürtel, el 25 de mayo del año pasado, y el PP fue desalojado del Gobierno por una moción de censura de la que Pedro Sánchez salió como presidente, gracias al apoyo del PNV pero también de los nacionalistas catalanes. Hizo Gobierno a toda prisa pero no superó la primera prueba de fuego, la aprobación de su propio proyecto de Presupuestos. Decidió adelantar una convocatoria de elecciones generales que había comprometido para sacar adelante la moción de censura.

Un triunfo tan amplio como estéril. El PSOE apelando al voto de la moderación frente al "tripartito" de la derecha, en el que Sánchez situó al PP, Ciudadanos y Vox, logró un amplio triunfo, con 123 escaños, sobre el PP, que cayó a su suelo histórico, con 66. El júbilo frente a la sede socialista en Ferraz fue tan efímero como el amplio triunfo en la noche electoral. El desacuerdo entre los socialistas y Podemos obligó a volver a la casilla de salida. Tocaba repetir elecciones. Se consumaba otra "campaña de la marmota", como la de la primavera de 2016. Nuevas elecciones con el reto de desbloquear la formación de Gobierno, algo imposible tras la convocatoria del 28-A.

Pocas novedades: los mismos cabezas de lista al Congreso. Mismas caras entre los partidos que se disputarán los escaños decisivos para llegar a la Moncloa, tanto en los candidatos a la presidencia del Gobierno. Pedro Sánchez llega con la vitola de presidente en funciones y vencedor de los anteriores comicios; Pablo Casado tiene ante sí una segunda oportunidad, ya sea para optar a la Moncloa o, al menos, para mejorar los pírricos resultados de abril, recorte de gasto incluido en la estructura de Génova; Albert Rivera deberá conjurar los peligros para Ciudadanos que las encuestas electorales arrojan como tendencia y Pablo Iglesias se juega el ser o no ser como referente de la izquierda alternativa ante la única novedad del 10-N, Íñigo Errejón, que se ofrece como la vía pragmática ara que la izquierda forme gobierne.

La sentencia del 'procés' y la exhumación de Franco entran en campaña. Cataluña mantiene la influencia que ya tuvo en las campañas electorales anteriores, ahora incrementada por la sentencia a los líderes del procés y los disturbios violentos que ha acarreado. Esta campaña también pasará a la historia por ser en la que más se habló de Franco y su dictadura desde la Transición, a cuenta de la exhumación de sus restos del Valle de los Caídos, previa resolución del Supremo incluida tras los recursos de su familia.

Conjurar el peligro de unas terceras elecciones. El pudor de los partidos a unas hipotéticas terceras elecciones generales en menos de un año se presenta como la principal baza para evitar que los españoles tengan que afrontar unos terceros comicios generales en menos de un año.

Arranque en Galicia. Las fuerzas políticas gallegas restan las horas para el inicio de la campaña electoral que se abrirá con la tradicional pegada de carteles en la madrugada del jueves al viernes, víspera del Día de Difuntos en el que arranca definitivamente la carrera hacia el 10 de noviembre. Será una noche de Halloween o Samaín en la que los partidos darán el pistoletazo de salida a una breve campaña de apenas ocho días. PSdeG, En Común y BNG han elegido A Coruña para la pegada de carteles, mientras que el PPdeG se irá a Vigo y Ciudadanos se repartirá por las capitales de provincia. En el caso de los populares, según ratificó ayer su secretario general, Miguel Tellado, el acto en clave autonómica de pegada de carteles tendrá lugar en Vigo. Asimismo, el sábado 2 de noviembre se celebrará en Lalín (Pontevedra) un magosto-mitin que los populares conciben como el acto central de la campaña y en el que participará Pablo Casado.

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