08 de noviembre de 2019
08.11.2019
La Opinión de A Coruña

Rivera tiene un 'plan B'

El líder de Cs se abre a desbloquear a Sánchez si la derecha no tiene mayoría, mientras Casado insiste en no facilitar un gobierno socialista

08.11.2019 | 00:28
Rivera se desplazó ayer en moto a Valladolid para hacer campaña.

Porcentajes al margen sobre el alcance del retroceso, hay coincidencia en los sondeos en que Albert Rivera es ahora el candidato predestinado al hundimiento de la noche electoral. El líder de Ciudadanos comienza a asumir esa posibilidad y se abre a opciones alternativas, incluso aquellas que tras los comicios de abril descartó de forma radical, como abstenerse para abrir paso a un Ejecutivo de Pedro Sánchez en solitario y en minoría.

Rivera devuelve así a Ciudadanos a la condición de partido útil que en 2016 jugó a dos bandas, primero junto al candidato socialista en su investidura fallida y, tras la repetición electoral, facilitando que Rajoy fuera de nuevo presidente.

Su plan A es sumar con el PP „y con Vox, aunque no los cite„ para desalojar a Sánchez de La Moncloa. Ante la dificultad de alcanzar ese objetivo, ayer, en un desayuno organizado por Europa Press, trazaba su plan B para abrir paso a Sánchez y evitar una tercera llamada a las urnas. "Si no tenemos mayoría no podemos enfadarnos y no respirar. La diferencia entre Casado, Vox y yo es que yo estoy dispuesto a trabajar en el gobierno y en la oposición", anticipa recolocándose ante lo que venga.

Su objetivo es convertirse en "actor imprescindible" en el nuevo escenario político, un papel que ya jugó antes de intentar el sobrepasar al PP en horas bajas.

El anuncio de Rivera de que ahora sí está dispuesto a abrir paso a Sánchez tiene así una doble intención. Por un lado, intenta atraer a aquellos indecisos que empiecen a verlo como una vía de salida al bloqueo y que contribuyan a amortiguar la caída y tomar posiciones. La segunda intención de Rivera, con la vista ya puesta en el día después, es tomar posiciones ante la posibilidad de que su contribución, aunque pequeña, pueda resultar decisiva para salir del marasmo político que, todo apunta, persistirá tras el domingo.

Pese a los requirimientos de Sánchez, Casado insiste en rechazar la abstención de su grupo para suplir las insuficiencias del PSOE y que haya un nuevo Gobierno.

Saber que Rivera se ofrece ya para ese cometido alivia al PP ante la amenaza de verse obligado a asumir el mismo papel que el PSOE desempeñó con Rajoy. "Ciudadanos y Podemos ya han avisado de que investirían a Pedro Sánchez si gana las elecciones", explicaba ayer antes de garantizar firmeza en su propósito de no facilitar en ningún caso la investidura del candidato socialista. "Comparsas son otros. Nosotros a liderar España", jalea el presidente popular en sus últimos mítines.

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