11 de noviembre de 2019
11.11.2019
La Opinión de A Coruña

Vox, desbocado: "Ahora tendrán que insultar a 3,5 millones de votantes"

Abascal: "Tenemos que construir una alternativa que atraiga a gente de izquierdas"

11.11.2019 | 01:31
Santiago Abascal, ayer, desde su sede.

Fueron los grandes triunfadores de la noche: el partido que más creció en votos y escaños, hasta alzarse como tercera fuerza política del país. Algo así como lo que le pasó en las elecciones de abril a Ciudadanos, que esta vez se ha desangrado, cediendo una parte importante de sus votantes al partido de Santiago Abascal. Las encuestas, especialmente desde el debate a cinco del pasado lunes, auguraban que Vox iba a dispararse. En este caso, los sondeos no se equivocaron. El partido de Abascal pasó de 24 a 52 escaños, lo que la convierte en una de las fuerzas de extrema derecha más pujantes de Europa.

Se ha convertido en la primera fuerza política de Murcia y Ceuta, ha quedado casi empatado a votos con el PP en Andalucía, aunque con tres escaños menos, se dispara en regiones como Castilla La Mancha y Castilla-León, y ha superado a Unidas Podemos en la mayor parte de las comunidades y sigue sin entrar en Galicia. "Habéis contribuido a la mayor y más fulgurante gesta política de la historia de la democracia", aseguró Abascal a su votantes poco después de las diez y media de la noche, cuando salió al escenario montado en la calle Bambú de Madrid, donde Vox tiene su sede.

La euforia era más que evidente. Un mar de banderas españolas ondeando sin freno, mientras sonaba el Qué viva España de Manolo Escobar y la diputada madrileña Rocío Monasterio saludaba desde una de las ventanas. Los partidarios de Vox pasaron luego a otros lemas, como el Yo soy español o el A por ellos. Cuando salió Abascal, bajo un arco con los colores patrios, lo aclamaron como "presidente", pero el líder les frenó: "Todavía no, va a haber que trabajar mucho".

Abascal recordó que once meses atrás, el partido "no tenía representantes en ninguna institución, teníamos tres o cuatro concejales perdidos; hoy [por ayer] somos la tercera fuerza política de España". Para explicar por qué Vox se ha disparado, Abascal volvió a tirar de grandilocuencia: "hemos protagonizado un cambio político y cultural, hemos logrado abrir todos los debates prohibidos". Fue más allá: "hemos contribuido al perfeccionamiento de la democracia española, el Congreso será ahora más plural". Una pluralidad que el partido no extiende a los medios de comunicación, ya que vetó ayer a los periodistas de El País, El Español y la Cadena Ser.

"Hemos llegado hasta aquí a pesar de las zancadillas y de la brutal campaña de romanización y de insultos sistemáticos que ha manipulado nuestro mensaje hasta la extenuación; ahora tendrá que insultar y criminalizar a tres millones y medio de votantes españoles", dijo Abascal.

El líder de Vox apuntó hacia el futuro estratégico del partido: "No nos regodeemos en la euforia. Tenemos la responsabilidad histórica de construir el futuro, una alternativa que atraiga a las gentes de izquierda frente al sectarismo, construir una verdadera oposición al consenso progre".

El éxito de Abascal fue reconocido por otros líderes de partidos "hermanos", como Mateo Salvini, de la Liga, y ello a pesar de que hace una semana chocaron por cuenta del apoyo del italiano a los independentistas catalanes. Salvini, sin embargo, colgó un tuit de felicitación: "Gran avanzada de los amigos de Vox, apuesto que ya estarán listos los titulares del telediario y los periódicos sobre 'la victoria de la extrema derecha, de los racistas, soberanistas, fascistas... Pero qué racismo y fascismo, en Italia como en España, queremos solo vivir tranquilos en nuestra casa".

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