07 de diciembre de 2019
07.12.2019

El grado de los presos del 'procés' suma otro escollo al diálogo

La clasificación penitenciaria de los condenados irrumpe la semana que viene en la negociación

07.12.2019 | 00:05

Las juntas de las cárceles donde están presos los líderes del procés propondrán la próxima semana su clasificación penitenciaria, que podría permitirles salidas diarias, en una resolución que la Generalitat y la Fiscalía tendrán que revisar, en plena negociación por la investidura de Pedro Sánchez.

El próximo fin de semana concluye el plazo para que las juntas de tratamiento de Lledoners, Mas Enric y Puig de les Basses donde están internos los nueve independentistas condenados por sedición por el Supremo eleven su propuesta de clasificación a la dirección de Servicios Penitenciarios del Departamento de Justicia, que dirige Ester Capella (ERC).

Se abrirá entonces un plazo de dos meses para que la Consellería ratifique la resolución de la Junta, un órgano integrado por psicólogos, educadores, trabajadores sociales y juristas y por un representante de la administración catalana que cuenta con voto de calidad, pero insuficiente para imponer su criterio. La Junta tendrá en cuenta factores como la conducta en prisión, los hábitos laborales, el apoyo social y familiar o la falta de antecedentes para asignar a los presos uno de los tres grados penitenciarios: el primero, con las medidas de control más restrictivas, el segundo „ordinario„ o el tercero, que les permitiría salir a diario.

Nada en la legislación impide que sean clasificados de entrada en tercer grado „un 40% de los reclusos sin antecedentes lo son„ pero sus largas condenas dificultan que puedan beneficiarse enseguida del régimen abierto: aunque los hay, son contados los casos de presos con penas de cárcel de dos dígitos que lo han logrado.

El segundo grado, no obstante, puede flexibilizarse hasta igualar sus condiciones a las del régimen abierto, a través de dos supuestos del reglamento „el artículo 100.2 que se aplicó a Oriol Pujol o el 117 a Iñaki Urdangarin„ que autorizarían a los presos a salir de la cárcel durante el día.

La opción del régimen ordinario flexibilizado posibilitaría esquivar el control del Supremo: a diferencia del tercer grado, en el que la última palabra la tiene el tribunal sentenciador, los artículos del reglamento penitenciario son revisados por el juez de vigilancia y los recursos se agotan en la Audiencia de Barcelona. Puede ser clave el papel de la Fiscalía si decide recurrir los beneficios penitenciarios, una posición que despierta recelos en el Departamento de Justicia por la beligerancia con que el ministerio público ha criticado su gestión de los políticos presos en anteriores ocasiones.

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