Casos como los de Púnica, Lezo y Villarejo, que se han ido troceando en decenas de piezas, amenazan con congestionar la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional cuando vayan llegando a juicio, al no haber suficientes magistrados y salas de vistas para poder darles curso en un plazo razonable.

Fuentes de la Audiencia Nacional consultadas por Efe advierten de esta situación y recuerdan que, además de estas causas, aún quedan por juzgar casos antiguos vinculados con Gürtel, que también se despiezaron, como el de la caja B del PP, en relación a la reforma de su sede en la calle Génova, o el de las contrataciones para la visita del papa Benedicto XVI a Valencia.

Una problemática de la que algunos jueces alertan ya públicamente, como hizo la magistrada de la Sala de lo Penal Audiencia Nacional Teresa Palacios durante su entrevista como candidata a una plaza en la Sala Segunda del Tribunal Supremo.

La instrucción del caso P única, que se inició en octubre de 2014, tiene como límite máximo hasta junio de 2020, por lo que en estos próximos meses el juez Manuel García Castellón y la Fiscalía Anticorrupción tendrán que ir cerrando las diferentes investigaciones para elevarlas a la Sala.

El caso Villarejo, que también instruye García Castellón desde 2017, cuenta ya con 20 piezas y de los mencionados es el único que tiene un imputado en prisión, el excomisario José Villarejo, al que recientemente se le han prorrogado otros dos años, hasta el límite máximo de cuatro, su estancia en prisión preventiva.

García Castellón también instruye el caso Lezo, en el que el pasado mes propuso juzgar al expresidente madrileño Ignacio González por la compra presuntamente fraudulenta por unos 30 millones de dólares de la empresa brasileña Emissao por parte del Canal de Isabel II entre 2012 y 2014, por lo que aún está pendiente de los escritos de la acusación y las defensas, antes de que se dicte la apertura de juicio oral y suba a la Sala.