La carrera de Susana Díaz por revalidar su liderazgo en el PSOE andaluz encontró nuevos escollos en Sevilla, la provincia donde supuestamente tenía todo controlado. Cuatro miembros de la ejecutiva provincial dimitieron con duras críticas al proyecto comandado por Verónica Pérez, a quien acusan de poner el partido a disposición de Díaz.

La dirección quita importancia a las bajas, que evidencian que, un año después de perder la Junta y con una valoración a la baja entre los andaluces, el susanismo ya no es un bloque monolítico y todo puede pasar en las primarias. Todos los dimisionarios fueron apoyos de Díaz e su momento, sin embargo, ahora coinciden en que el proyecto de la expresidenta andaluza "está ya agotado".