05 de marzo de 2020
05.03.2020
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Torra y ERC dinamitan en el Parlament la unidad en torno al diálogo con el Gobierno

El Tribunal Constitucional recibe los recursos de amparo de los condenados por el 'procés', que será el paso previo a reclamar a las instancias judiciales europeas

04.03.2020 | 23:51
Quim Torra, el pasado mes de enero.

El clima preelectoral es una fuente continua de enfrentamientos abiertos entre los socios del Govern catalán al más alto nivel. El Parlament fue escenario ayer de esos desencuentros con la queja de ERC al presidente Torra por las invectivas de la exconsejera Clara Ponsatí contra el diálogo en el multitudinario acto Perpiñán. Y la réplica del jefe del Govern acusando al presidente de la Cámara, el republicano Roger Torrent, de no apoyarle cuando Ciutadans lo llama okupa.

Abrió fuego ERC, precedida por los comunes, afeando a Torra que Ponsatí menospreciara desde la tribuna de Perpiñán la mesa de diálogo con el Gobierno, "debilitando" así la posición del independentismo. El presidente catalán, lejos de criticar a la exconsejera huida, dijo que todas las posiciones son respetables y lamentó que ERC hiciera reproches cuando de lo que se trata es de fijar una fecha para el referéndum con el Estado y no ir "con el lirio en la mano". Una nueva muestra del desacuerdo que preside la relación entre socios.

El tono subió cuando Ciudadanos pidió a Torra que abandone el cargo llamándolo "okupa". Torra se revolvió contra el presidente del Parlament por permitir el "insulto" contra su persona. Pidió formalmente dos cosas. La primera es crear una sindicatura electoral propia catalana para no depender de la Junta Electoral Central (JEC). Cataluña no dispone de ley electoral pese a tener competencias para ello, el desacuerdo entre partidos impide consensuar esa normativa, que se suple con la legislación estatal. La segunda reclamación de Torra fue que el Parlament le restituya sus derechos como diputado, que se le retiraron a raíz precisamente de las decisiones del Supremo y la JEC, tras ser inhabilitado por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña por la pancarta con el lazo amarillo.

Estas disensiones en el seno del independentismo volvieron a hacerse patentes el mismo día en que el Tribunal Constitucional comenzó a recibir los recursos de amparo de los condenados por el proceso soberanista, paso obligado para que puedan recurrir a las instancias europeas.

Los primeros en interponer sus impugnaciones han sido Josep Rull, Jordi Turull y Jordi Sànchez, quienes a lo largo de escritos de 103, 125 y 118 páginas enumeran las vulneraciones de derechos fundamentales de las que consideran haber sido víctimas, informa Ángeles Vázquez. En sus escritos, los tres solicitan la suspensión del cumplimiento de sus condenas mientras el Constitucional resuelve los amparos.

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