17 de marzo de 2020
17.03.2020

Felipe VI no puede renunciar en vida a la herencia de su padre, según el Código Civil

Legalmente, la desvinculación del legado es solo una declaración de intenciones

16.03.2020 | 23:30
El rey Felipe VI.

Felipe VI no podrá renunciar legalmente a la herencia de su padre en vida de don Juan Carlos, según establece el Código Civil. Este condicionante legal hace que el anuncio del monarca de desvincularse del legado de su padre tenga el efecto de una declaración de intenciones, de un compromiso público que solo se materializará cuando llegue el momento efectivo de heredar.

El que el domingo hizo público la Casa Real detalla que don Juan Carlos supo, con antelación de hacerse pública, de la decisión de su hijo de desvincularse él y su sucesora, la Princesa de Asturias, de cualquier legado material del monarca emérito. La decisión tiene como objetivo primordial desligarse de "cualquier activo, inversión o estructura financiera cuyo origen, características o finalidad puedan no estar en consonancia con la legalidad o con los criterios de rectitud e integridad que rigen su actividad institucional y privada".

El anuncio de Felipe VI detallaba que en abril del año pasado compareció ante notario para rechazar cualquier beneficio de esa fundación y para manifestar que, en caso de que sin su consentimiento hubiera sido designado heredero, tampoco lo aceptaría en el futuro. Sin embargo, pese a dejar constancia de ello ante un fedatario público, la ley impide renunciar a la herencia en vida del potencial testador.

El artículo 991 del Código Civil establece que "nadie podrá aceptar ni repudiar (una herencia) sin estar cierto de la muerte de la persona a quien haya de heredar y de su derecho a la herencia". En su artículo 989, la norma determina también que "los efectos de la aceptación y de la repudiación se retrotraen siempre al momento de la muerte de la persona a quien se hereda". Por tanto, sólo después de ese fallecimiento se puede rechazar la herencia y, para ello, de acuerdo con el artículo 1008, deberá hacerse en instrumento público o auténtico. Es decir, que Felipe VI tendría que ratificar ante un notario la decisión anunciada ayer, que por ahora tendría el carácter de un declaración de intenciones. Una vez repudiada de esa forma la herencia, tiene carácter irrevocable y no podrá ser impugnada.

La directora del departamento de Derecho Civil de la Universidad Complutense, María Teresa Álvarez Moreno, ratificaba ayer, en declaraciones a Efe, la imposibilidad de rechazar ahora la herencia de una persona que no ha fallecido. "No se puede renunciar a una herencia futura. Sólo serviría como una declaración de intenciones", confirma.

El Consejo General del Notariado recoge también en su página web que solo es una vez que la persona ha fallecido cuando sus herederos, bien por el testamento que haya otorgado o por disposición legal, están en disposición de decidir si aceptan su legado o lo rechazan.

Esa renuncia ("repudiación" en términos legales) debe ser expresa en documento público (ante notario) o auténtico. Los notarios advierten también de que la decisión es irrevocable y, si se deja de ser heredero, es con todas las consecuencias y para siempre.

Los técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha) pidieron ayer a la Agencia Tributaria (AEAT) que ordene iniciar una investigación tributaria a Juan Carlos I por indicios en la comisión de presuntos delitos de fraude fiscal y blanqueo de capitales. En un comunicado, los técnicos afirman que la AEAT "tiene el deber inexcusable de abrir una investigación al Rey emérito, como haría con cualquier otro contribuyente, para evitar incurrir en una dejación de funciones". Gestha considera que Juan Carlos I podría haber incurrido en infracciones tributarias muy graves e incluso en un presunto delito de blanqueo si se acredita que desde su supuesta cuenta en Suiza existen reembolsos a terceros, que previamente pagaron parte de sus gastos personales e inversiones. La presunta falta de declaración de los bienes en el extranjero constituiría un presunto delito fiscal en el último ejercicio no prescrito, el IRPF 2015.

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