La presidenta del Congreso, Meritxell Batet, abrió el Pleno de ayer con un recuerdo para los más de 27.000 fallecidos por el Covid-19 y sus familiares. La ocasión lo requería, pues ayer fue el primero de los diez días de luto oficial por los muertos habidos durante la pandemia. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se presentó en la Cámara baja de riguroso luto, corbata incluida. Pero la infecta política que ha empezado a asomar su fea cabeza hizo caso omiso de la solemnidad. Da igual que ya se haya doblegado la curva de contagio.

El líder del PP, Pablo Casado, el primero en hacer uso de la palabra, precedió su pregunta a Sánchez de un sonoro sarcasmo: "Por fin se ha puesto la corbata negra. Ya si es capaz de contabilizar bien los fallecidos, alcanzaría la nueva moralidad".

El presidente del Gobierno no se fue por las ramas. Pasó al ataque: "Estas diez semanas lo único que ha hecho ha sido posar". Porque, el líder del PP, según él, se ha enfrascado en un "concurso de posados" con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Y recordó la foto, en los primeros días de pandemia, de un Casado afligido frente al espejo de un lavabo por cuyo grifo caía el agua.