Todo el Gobierno respalda la discutida gestión del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, sobre la Guardia Civil. Pero las dos fuerzas que integran la coalición, PSOE y Unidas Podemos, tienen visiones distintas sobre el instituto armado. Mientras los morados critican en público a sectores de este cuerpo de seguridad, por su presunta intención de "desestabilizar" al Ejecutivo, los socialistas, de momento, optan por no entrar en la polémica.

El pasado jueves, el ministro de Consumo, Alberto Garzón, miembro de la formación morada, habló de la existencia de "elementos reaccionarios" en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que "asumen como propio el discurso que invita al golpe de Estado" por parte de la derecha. Ese discurso "está calando y muchas instituciones pueden ser reflejo de ello", continuó Garzón en TVE, que aún así señaló que esos "elementos" son "absoluta minoría y no ponen en riesgo la democracia".

Preguntada directamente por estas palabras de su compañero en el Consejo de Ministros, la portavoz del Ejecutivo, María Jesús Montero, se desmarcó ayer de ellas. "El Gobierno quiere reconocer el rigor y la profesionalidad de la Guardia Civil. Y también mostrar nuestra absoluta confianza en su comportamiento y su implicación para que hoy podamos disfrutar de un Estado social y democrático de derecho", dijo la también titular de Hacienda.

Algunos miembros del Ejecutivo, así como dirigentes socialistas, coinciden en privado con la tesis de Garzón. A su juicio, el primer y segundo informe de la Guardia Civil en la investigación judicial sobre la responsabilidad del Gobierno a la hora de autorizar y participar en la manifestación del pasado 8 de marzo, que recogen falsedades y juicios de intenciones, muestran que una parte del instituto armado tiene como objetivo atacar a la coalición del PSOE y Unidas Podemos. Pero no creen que ahora mismo sea el momento de poner el foco en este hecho, con Grande-Marlaska en el ojo del huracán por sus confusas explicaciones sobre el reciente cese del coronel Diego Pérez de los Cobos como jefe de la Comandancia del instituto armado, que dejó el cargo debido, entre otros motivos, al proceso en curso sobre la marcha por la igualdad, celebrada seis días antes de que el Ejecutivo decretara el estado de alarma.

Las diferencias entre el PSOE y Unidas Podemos sobre las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad vienen de lejos. Los morados consideran que los socialistas no han hecho lo suficiente para acabar con las "cloacas del Estado", cuya máxima expresión es la llamada "policía patriótica", que durante el anterior Gobierno del PP fabricaron pruebas falsas e informes contra el independentismo catalán y la formación que lidera Pablo Iglesias.

El discurso público de los socialistas, en cambio, señala que esa labor de limpieza dentro de la Guardia Civil y la Policía Nacional ya se ha llevado a cabo. "En nuestro país ya no existe el concepto de la policía patriótica. Eso pertenece a otro Gobierno", dijo Montero.