Nueva ruptura en el espacio posconvergente de la política catalana. En una carta al presidente del PDeCat, David Bonvehí, los tres exconsejeros presos Josep Rull, Jordi Turull y Joaquim Forn anuncian su renuncia a proponer una integración del partido en JxCat, lo que anticipa su abandono de la formación heredera de la Convergencia de Pujol. Esa salida es la antesala de la formación de un nuevo partido de cara a las elecciones catalanas, todavía sin fecha, que lideraría el expresidente Carles Puigdemont, huido a Bélgica.

El presidente de la Generalitat, Joaquim Torra, defendió ayer en el Parlament su gestión de la crisis sanitaria sin ningún tipo de autocrítica. Torra, sin embargo, descalificó la actuación del Gobierno español frente a la pandemia y reclamó a la oposición unidad en torno a las exigencias de la Generalitat al Estado para que inyecte 30.000 millones de euros en Cataluña, flexibilice la regla de déficit hasta el 1% y permita el uso del superávit de los ayuntamientos para luchar contra los efectos de la pandemia.

Líder indiscutible

Puigdemont es un líder indiscutible del independentismo, responsable de la DUI y de haber mantenido desde el extranjero el pulso contra el Estado. Así lo ven distintas familias en el soberanismo. Y es también un dirigente político alérgico a la disciplina de militante y gran aficionado a nuevas ideas de impacto tan alto como de incierto recorrido. Así es como se entiende su intención de crear otro partido con el que tener lo que ha vindicado desde su éxito electoral en el 2017. Esto es, mando absoluto para diseñar una lista que derrote a su principal adversario (aparte de España), ERC.

Y ese nuevo partido está al caer. Esta semana Puigdemont dará el paso definitivo: abandonar el PDECat, formación de la que todavía es asociado, y abanderar la nueva fuerza política. La clave se ha producido en las últimas semanas. Cuando los políticos presos han reclamado la disolución en JxCat y la dirección del PDECat ha dicho que no, Puigdemont ha visto que esta vez no sería tan fácil doblegar a la cúpula del partido.