ERC advirtió ayer del "error" que a su juicio supondría supeditar la fecha de las elecciones catalanas a la reordenación del espacio que ocupa Junts per Catalunya (JxC) y pidió al president Torra "consensuar" el calendario, a la vez que le reclamó reunir ya a los partidos soberanistas para acordar el diálogo con el Gobierno.

Todo ello en momentos de convulsión en el espacio posconvergente, con el líder de JxC, Carles Puigdemont, y el de la Crida Nacional per la República, Jordi Sànchez, convocando el congreso constituyente de su nuevo partido para el 25 de julio sin esperar a alcanzar un acuerdo con el PDeCAT, heredero de la extinta CiU.

En paralelo, el Partit Nacionalista de Catalunya, capitaneado por la excoordinadora del PDeCAT Marta Pascal, se posiciona para concurrir a las elecciones, al igual que otras formaciones resultantes de la extinción de CiU en una línea moderada, como Units per Avançar, Lliures, la Lliga o Convergents.

Representantes del PDeCAT y del entorno del expresident Carles Puigdemont confirmaron la existencia de conversaciones a varios niveles para tratar de evitar una ruptura definitiva entre ambos espacios. Se trata de una negociación in extremis y con pocas posibilidades de éxito, dado que la cuestión de fondo -si el PDeCAT ha de mantenerse como partido con identidad propia en Junts per Catalunya- sigue enfrentando a ambos bandos. El líder del PDeCAT, David Bonvehí, ha mantenido contactos telefónicos con Puigdemont, Jordi Sànchez y los presos.