Los socios en el Govern volvieron a escenificar ayer sus profundas discrepancias, esta vez, a cuenta de la reanudación de la mesa de diálogo. Los posconvergentes marcaron distancias con los republicanos y se negaron a aceptar dos enmiendas de ERC que pedían reactivar de forma "urgente e inmediata" el diálogo con el Ejecutivo central y urgían al "máximo consenso y unidad estratégica" de la delegación catalana para lograr la amnistía de los presos del 1-O y la autodeterminación. Pese al choque, la moción con críticas al autogobierno se aprobó con el voto de ERC, el apoyo de la CUP en los puntos que reclaman la independencia, y el aval de los comuns a la hora de exigir más recursos al Estado.

Las rencillas entre socios ya se escenificaron el miércoles, cuando el president Quim Torra condicionó la fecha de la segunda convocatoria a que Pedro Sánchez ponga fecha a un referéndum en Cataluña. El diputado de JxCat, Josep Costa, cuestionó ayer desde el atril la "viabilidad" y la "utilidad" del deshielo entre gobiernos, y sostuvo que debe haber garantías de cumplimiento entre las partes para un segundo encuentro y un futuro acuerdo, al tiempo que animó a "retomar el camino hacia la independencia".

La diputada de ERC, Raquel Sans, lamentó el portazo posconvergente y defendió el diálogo como "la única herramienta" para resolver el conflicto político. "No hay que dejar que una inminente convocatoria de elecciones la debilite" añadió, no sin críticas al Gobierno por recentralizar competencias durante el estado de alarma.

El choque continuó en otro punto del orden del día. El diputado de JxCat Francesc de Dalmases afeó a los otros dos grupos independentistas no haber votado en contra del suplicatorio de Laura Borràs en el Congreso, y a Esquerra en particular, no haber investido a Carles Puigdemont y haber acatado la retirada del escaño a Torra.