El PNV será el vencedor indiscutible de las elecciones al Parlamento Vasco que se celebran este domingo ya que todas las encuestas predicen que mejorará sus resultados de hace cuatro años y aumentará los 28 escaños, de 75 de la cámara, que logró en 2016.

Además, si como es previsible reedita su pacto con los socialistas, que también esperan mejorar sus 9 escaños, los nacionalistas de Iñigo Urkullu conseguirán una mayoría absoluta holgada que le permitiría gobernar con estabilidad al actual lehendakari.

Los nacionalistas han ganado en todas las elecciones autonómicas celebradas desde hace cuarenta años, incluso en las de 1986, tras su escisión, en las que se impusieron en número de votos, aunque el PSE-EE le superó en escaños.

Se da por seguro que nacionalistas y socialistas, que gobiernan las principales instituciones vascas en coalición, repitan la fórmula que han mantenido en el Gobierno Vasco cerca de 14 años: la pasada legislatura y entre 1986 y 1998, con un breve paréntesis en este periodo.

Se prevé que EH Bildu se consolide como segunda fuerza política, un puesto que ha ocupado en las dos últimas legislaturas.

Las distintas marcas de la izquierda abertzale, Herri Batasuna, Euskal Herritarrok, el Partido Comunista de las Tierras Vascas y EH Bildu, se han presentado a todas las elecciones vascas excepto a las del 2009 tras su ilegalización por la Ley de Partidos.

La coalición de Podemos y Ezker Anitza-IU (Elkarrekin Podemos) tratará de aprovechar el tirón de la presencia de la formación morada en el Gobierno español y así poder mantenerse como la tercera fuerza que alcanzó en 2016, primera vez que concurrieron a unos comicios al Parlamento Vasco, donde irrumpieron con 11 escaños, aunque las encuestas prevén que el puesto se lo arrebate el PSE. Habrá que ver si la crisis vivida en el seno de Podemos Euskadi con elección de Miren Gorrotxategi como candidata a lehendakari, la dimisión de la dirección autonómica del partido y la salida de Equo de la coalición les pasa factura mañana.

Los socialistas vascos, que parten de su suelo electoral con algo más de 126.000 votos y un 12%, esperan mejorar su posición en el Parlamento Vasco y convertirse en tercera fuerza aprovechando el tirón del Gobierno de Pedro Sánchez.

El espacio tradicional de centro-derecha constitucionalista en Euskadi volverá a concurrir junto estas elecciones después del acuerdo alcanzado por el PP y Ciudadanos, coalición a la que las encuestas no les dan buenas expectativas.

La formación de extrema derecha liderada por el alavés Santiago Abascal no figura en las encuestas con escaño en el Parlamento Vasco, pero el último Sociómetro del Gobierno Vasco le daba el 2,5 % de los votos en Álava. La ley electoral sitúa en el 3 % el mínimo para poder conseguir escaño por cada una de las tres circunscripciones, por lo que aunque parece improbable Amaya Martínez podría salir elegida.