El presidente del Parlament, Roger Torrent, y el diputado de Esquerra Republicana Ernest Maragall dieron ayer el paso y anunciaron que se querellarán contra Félix Sanz Roldán, quien dirigía el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) en el 2019, cuando presuntamente sus teléfonos móviles fueron espiados a través del programa Pegasus, desarrollado por una compañía israelí y usado solo por gobiernos y fuerzas de seguridad. La querella acusará a Sanz Roldán de intrusión no autorizada y espionaje informático, lo que se encuadra en los delitos contra la intimidad.

Según Torrent, "hay indicios que nos dirigen la responsabilidad hacia el CNI, entre ellos que la empresa que desarrolla el software espía solo lo vende a gobiernos y, concretamente a servicios de inteligencia".