El expresident Carles Puigdemont ofreció ayer una rueda de prensa telemática para presentar su libro Me explico: de la investidura al exilio, en la que retomó las palabras dichas la víspera por el líder de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Oriol Junqueras, sobre la mejora de las relaciones entre ambos. Puigdemont afirmó que esa relación, "ahora que se ha podido retomar porque él ha estado tres años en la cárcel", es más que óptima. El expresident concedió que Junqueras y él se reconocen "como miembros del mismo bando", la independencia de Cataluña.

Incluso apuntó que pese a las "legítimas diferencias de visión y tácticas", de esta relación "puede salir una estrategia unitaria, para ser aliados de un mismo bando y hacer frente a un adversario muy poderoso", aseveró en relación al Estado.

Pero en el otro fiel de la balanza, Puigdemont reconoció no dedicar precisamente buenas palabras a Junqueras en su libro. En concreto, en algún pasaje lo tilda de "desleal". Y en la rueda de prensa virtual de ayer, sembró de interrogantes la actuación de Junqueras, sobre todo en aquellos días que sucedieron a la declaración de independencia. Así, describió que convocó una reunión en el Palau de la Generalitat la tarde de la proclamación, el 27 de octubre del 2017, un encuentro "clave con el Govern y los aliados", es decir, las entidades soberanistas, "en la que había que tomar decisiones sobre los pasos a seguir. Porque no podían ser decisiones solo del presidente. Y Junqueras no pudo venir".

Si ahondó en lo sucedido en los días de octubre. Así, afirmó haber sido "salvajemente engañado" por el Estado cuando, el 10 de octubre, se le pidió no tomar ninguna decisión irreversible "a cambio de abrir un diálogo". Una propuesta que no se completó. También aseveró que, en las conversaciones que mantuvo con Pedro Sánchez, entonces solo líder del PSOE, "hubo planteamientos que podrían haber llegado a encuentros", pero que todo ello acabó con el discurso "golpista" de Felipe VI el 3 de octubre. El ataque a la monarquía se prefigura como otro de los ejes en campaña de Puigdemont.

ERC, por su parte, obvió todas las referencias de Puigdemont a Junqueras, convencidos de que el cuerpo a cuerpo con el expresident nunca les beneficia.