Los reyes Felipe VI y Letizia visitaron ayer al mediodía el monasterio de Santa Maria de Poblet como única incursión en Cataluña durante su gira autonómica tras aplazar la visita a Barcelona por los rebrotes de Covid-19. La visita estuvo marcada por las protestas de un millar de manifestantes independentistas, por un lado, y por la ausencia de representantes del Govern de la Generalitat, por el otro.

En el marco de la citada manifestación, informaron fuentes policiales, resultó detenido un vecino de Montblanc por arrebatar la tableta a un agente de los Mossos. El ciudadano fue arrestado en la carretera TV-70002 y acusado de sendos delitos de robo con violencia y de desórdenes públicos. Ya por la tarde, el detenido quedó en libertad con cargos.

Durante las apenas dos horas que duró su visita institucional a los monjes de Poblet tras levantarse el estado de alarma, los Reyes estuvieron acompañados por el abad y el prior del monasterio, Octavi Vilà y Rafel Barruè, y por el ministro de Sanidad y la delegada del Gobierno en Cataluña, Salvador Illa y Teresa Cunillera, que habían recibido a los monarcas en el aeropuerto de Reus.

El núcleo de manifestantes independentistas críticos con los Reyes, convocados por la Asamblea Nacional Catalana y Òmnium Cultural, había empezado a concentrarse a media mañana en L'Espluga de Francolí, pueblo desde el que recorrerían a pie dos kilómetros encabezados por una pancarta con el lema Cataluña no tiene rey.

La protesta, que se inició por la mañana con la quema de neumáticos sobre una zona de vías de los trenes de alta velocidad entre Gerona y Figueras, estuvo marcada por pancartas republicanas, esteladas y retratos de Felipe VI boca abajo. En algunos momentos se vivieron escenas de tensión entre los manifestantes y los Mossos, que al menos en una ocasión emplearon sus defensas para recuperar la línea policial que habían establecido para impedir el paso de los independentistas. El cuerpo autonómico también identificó a algunos de los concentrados para denunciarles por desobediencia.

Del grueso del millar de ciudadanos movilizados, unas 60 personas consiguieron zafarse del bloqueo policial a través penetrando en el bosque y finalmente llegaron a los aledaños del monasterio, donde se encontraron con una quincena de manifestantes españolistas que durante unos pocos minutos se dejaron ver al grito de: "Viva el Rey, viva España y viva Cataluña". Sobre la presencia de unos y otros manifestantes, el Departamento de Interior de la Generalitat trasladó, desde su perfil de Twitter, la responsabilidad de "quién podía pasar y quién no" a "los responsables de seguridad de la Casa Real".

Hay que remontarse al Mobile World Congress de 2019 para rememorar la última ocasión en que el rey y el presidente de la Generalitat, Joaquim Torra, compartieron el mismo espacio y tiempo. Entonces, aunque Torra evitó el besamanos, el Rey y el president sí se saludaron. En esta ocasión, la única presencia del presidente catalán fue la de sus declaraciones previas a la visita monárquica, con las que caldeó el acontecimiento al anunciar que estudia denunciar al rey emérito, Juan Carlos I, por supuesta corrupción.

Torra pidió al comisario jefe de los Mossos, Eduard Sallent, un "informe completo sobre los incidentes registrados en Poblet durante la visita del Rey", informa Efe. Según fuentes de la Generalitat, Torra habló con el máximo responsable del cuerpo "para conocer todos los detalles" y le recordó que los Mossos "tienen entre sus funciones garantizar el ejercicio de derechos fundamentales como el de manifestación o el de libre expresión".