Dos años y ocho meses después de las elecciones del 21-D, Junts per Catalunya empieza su mutación de lista electoral a partido político. Y, de nuevo, el mes de julio acoge los cambios de rumbo del espacio posconvergente. Hace cuatro años, Convergència se transformó en el PDECat, dos veranos atrás nació la Crida Nacional per la República, y este 2020 el 'expresident' Carles Puigdemont inicia camino propio tratando de desprenderse de legados. Solo quiere abanderar uno: el del referéndum del 1-O.

El nuevo JxCat echó a andar ayer reivindicando "centralidad" y con el afán de disputar la hegemonía independentista a ERC. El congreso fundacional comenzó sin acuerdo con el PDECat -que desdeña disolverse y opta por una coalición- y con las negociaciones muy crispadas después de que Puigdemont les arrebatara la marca electoral.

El cónclave se inauguró desde un plató televisivo emitiendo por Youtube con la presencia física de los exconsellers posconvergentes encarcelados y el exlíder de la ANC e impulsor del nuevo artefacto político -ahora en régimen de semilibertad- la reaparición de la exconsellera Meritxell Borràs -que se había distanciado de la primera línea política- y con la presencia de Puigdemont y el exconseller Lluís Puig desde Bruselas con una tecnología que les permitió compartir una charla distendida.

Puigdemont presentó a JxCat como una "herramienta no sectaria ni excluyente" y situó la formación en la "corriente central" para tratar de atraer a afiliados del PDECat, cuya cúpula amenaza con escindirse porque no siente partícipe de un proyecto que dice aparentemente pretende escorarse hacia la izquierda con independientes alejados del mundo convergente. "Nos necesitamos todos, todas las miradas, acentos y estrategias para conseguir llegar a las generaciones futuras el país al que tenemos derecho. Nuestra aspiración es reforzar la alianza de quienes estamos en el mismo bando", espetó el expresident.

El exconseller de Interior Joaquim Forn bautizó el nuevo JxCat como el pal de paller (eje central) del independentismo y el exconseller' de Presidència, Jordi Turull, fue el encargado de lanzar un dardo a ERC, exponiendo que no le "impresionan" los "profetas del derrotismo ni la rendición revestida de pragmatismo" porque "nunca ha formado parte del diccionario político de Catalunya y menos ahora".

El president Quim Torra actuó como telonero de Puigdemont y argumentó que una de las lecciones de la pandemia es que la independencia es "necesaria". Torra evitó dar detalles sobre el calendario electoral -JxCat contempla los comicios en noviembre- pero dijo estar "plenamente convencido" de que el independentismo "superará el 50% de los votos". "Tenemos que estar preparados para tener una respuesta para la ciudadanía, que sea clara y fiel al salto colectivo del 1-O", dijo, sugiriendo otra consulta.

El exvicepresident de la Generalitat y líder de Esquerra Republicana de Catalunya, Oriol Junqueras, deseó ayer "suerte" al nuevo JxCat, partido que calificó como "centroderecha del independentismo", pero añadió que está "convencido" de que la propuesta de ERC "es mejor y más útil".