11 de agosto de 2020
11.08.2020
La Opinión de A Coruña

El PSOE confía en que las diferencias sobre el Rey no impidan aprobar los Presupuestos

- El bloque de la investidura exige que el Gobierno explique la "huida" del emérito - La rendición de cuentas es un clamor entre sus socios y el PNV no ha planteado iniciativas

11.08.2020 | 00:57
El portavoz de ERC en el Congreso de los Diputados, Gabriel Rufián.

La apertura del curso político en septiembre se presenta complicada para el Gobierno. Los brotes del Covid-19 continúan y pueden convertir la vuelta a la escuela en una bomba de relojería. España se encuentra en recesión, tras dos trimestres consecutivos con caídas del PIB: la última, del 18,5%. La crisis territorial en Cataluña volverá al primer plano si el president, Quim Torra, es inhabilitado a mediados del mes que viene por el Tribunal Supremo. Y el Gobierno tiene que empezar a negociar los Presupuestos, un proyecto para el que de momento no tiene los apoyos suficientes.

El clima del Ejecutivo con sus socios tradicionales, necesarios incluso si Cs acaba apoyando las cuentas, no es bueno. La controvertida salida de Juan Carlos I, cercado por las sospechas de corrupción, no solo ha evidenciado las discrepancias entre el PSOE y Unidas Podemos, sino que también está alejando a Pedro Sánchez de los grupos que permitieron su investidura el pasado enero, para quienes se trata de una "huida".

Petición de comparecencias

Los aliados de la coalición están mucho más cerca de los morados que de los socialistas en este asunto. ERC, EH Bildu y el BNG, grupos que contribuyeron a la reelección de Sánchez, pidieron la semana pasada en el Congreso, junto a JxCat y la CUP, las comparecencias del presidente y la vicepresidenta primera, Carmen Calvo.

La exigencia de rendición de cuentas también viene reclamada por Unidas Podemos, así como por Más País y Compromís, mientras que el PSOE la rechaza, viéndose forzado a sumar sus votos a los de la derecha para impedir que salga adelante.

El PNV evita por ahora plantear iniciativas parlamentarias, pero su opinión sobre el destierro del rey emérito, en cuyo diseño participaron Sánchez y Calvo, es muy negativa. La marcha del exjefe del Estado, que continúa en paradero desconocido, es "inaceptable", consideran los representantes nacionalistas vascos, que critican "la poca claridad del Estado".

Relación 'enrarecida'

Los socialistas reconocen que el caso Juan Carlos I "enrarece" la relación con sus socios, casi todos situados a la izquierda, pero no creen que vaya a impedir un pacto en los Presupuestos. El PSOE recuerda que la división ya se ha plasmado antes, con las solicitudes de una comisión de investigación sobre el rey emérito, sucesivamente rechazadas por el partido de Sánchez junto al PP y Vox, y que esas iniciativas no han impedido llegar a acuerdos con sus aliados sobre materias "que no tienen nada que ver".

Los socialistas también otorgan trascendencia a la moción de censura anunciada por Vox para septiembre, porque dividirá a la derecha y volverá a reunir al bloque de la investidura, demostrando que "no hay mayoría alternativa en el Congreso".

Mientras tanto, Unidas Podemos no va a cejar en sus ataques a la Casa del Rey, por mucho que Sánchez insista en que no es la Monarquía la que está en tela de juicio. Los morados también pedirán a lo largo de septiembre la comparecencia de Calvo, así como la de Felipe VI, y preparan una batería de iniciativas para "garantizar la transparencia sobre las cuentas" de la jefatura del Estado, para conocer también "los viajes privados y el patrimonio de sus miembros".

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