Pablo Iglesias ha roto su silencio. Desde que el pasado martes su publicara que tres dirigentes de Podemos y el partido como persona jurídica están imputados por posibles irregularidades en la contabilidad de la organización, el vicepresidente segundo del Gobierno se había instalado en el mutismo. Ayer, tres días después, el líder pronunció por primera vez sobre la investigación, aunque lo hizo desde la comodidad de Twitter, donde no hay que hacer frente a preguntas incómodas. Iglesias reapareció para rechazar cualquier comparación que se haga entre la situación actual de su partido y los casos de corrupción en el PP, y para insistir en la idea de que Podemos es objeto de todo tipo de ataques.

Tras varios días alejado de los focos, el secretario general de Podemos volvió ayer para responder a Pablo Casado. El líder popular pidió el pasado miércoles, y ayer lo repitió, la "misma vara de medir" que se usó para construir la moción de censura que sacó a Mariano Rajoy del Gobierno tras una condena por parte de la Audiencia Nacional que concluyó que el PP tejió "un auténtico y eficaz sistema de corrupción institucional". Iglesias negó cualquier similitud. "En esta ocasión, se usan términos como caja B o sobresueldos para asemejarnos a la corrupción del PP e instalar que todos son iguales" sentenció en Twitter.

Al igual que hizo el pasado jueves el secretario de organización del partido, Alberto Rodríguez, también a través de un vídeo publicado en las redes sociales, Iglesias explicó que en Podemos existe "una Caja de Solidaridad con las donaciones" de todos los cargos públicos que "se usa para apoyar a colectivos sociales". Además, añadió, su partido es el primero "en España que no pide préstamos a los bancos ni debe nada a las oligarquías económicas". El vicepresidente aseguró que su organización "está a disposición de las autoridades judiciales" y que colaborará entregando toda la información que le ha requerido el titular del Juzgado de Instrucción número 42 de Madrid, Juan José Escalonilla, tras la denuncia del exabogado de Podemos José Manuel Calvente. "La financiación de Podemos ha sido investigada repetidamente y jamás se ha hallado un indicio de delito", defendió Iglesias antes de recordar que muchas otras veces les han acusado de "delitos graves" pero siempre han quedado en nada.

El secretario general de Podemos consideró que esta vez no será diferente a las anteriores y confió en que la causa será archivada. No obstante, Iglesias denunció que, sea cual sea la resolución de la justicia, el daño ya está hecho. "El juicio mediático, a la hora de instalar relatos -apuntó-, pesa siempre más que el final de los procedimientos judiciales".

Portavoces

Continuando con la línea de los portavoces del partido, Rafael Mayoral y Pablo Echenique, Iglesias encuadró la investigación en un ataque directo a Podemos para que se pasen "meses defendiéndose de acusaciones sin fundamento". "No les vamos a dar ese gusto", sentenció antes de apuntar que seguirán luchando por "defender la justicia social y un horizonte republicano como parte del Gobierno". Un Ejecutivo de coalición que desde ambos sectores señalan que está "cohesionado" y "fuerte" pese a que los socialistas sientan cierta incomodidad por la situación judicial de sus aliados.

Las palabras de Iglesias parece que no contentarán a los partidos de la oposición. PP y Cs se han unido para registrar la petición de su comparecencia en el Pleno del Congreso este mes. Los ataques de la derecha también van dirigidos hacia Pedro Sánchez. Casado lamentó ayer en Málaga que el jefe del Ejecutivo no tenga "nada que opinar" sobre su socio de gobierno. "Que el vicepresidente tenga un caso de corrupción me parece que no es aceptable", dijo.