16 de agosto de 2020
16.08.2020
La Opinión de A Coruña

Las semanas más críticas

Las autoridades y las oenegés temen un repunte de llegadas de barcas en los próximos días - El Gobierno busca albergues para 400 migrantes que van a ser desalojados

16.08.2020 | 02:23
Llegada de un cayuco al Matorral, en San Bartolomé de Tirajana, a principios de año.

La ruta de Canarias se ha cobrado la vida de 182 migrantes en lo que va de año, desde el 1 de enero al 10 de agosto, según datos recabados por el Proyecto Migrantes Desaparecidos, un estudio que actualiza diariamente la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Estas alarmantes cifras se suman al repunte de personas llegadas en pateras o cayucos desde septiembre del año pasado a las Islas Canarias, cuando se intensificó la vigilancia en la ruta del Mediterráneo.

Pese al Covid-19, las embarcaciones no han cesado de llegar, y todo apunta a que en los próximos meses, por la calma del mar, la situación irá a más y en septiembre y octubre arribará con toda probabilidad un mayor número de personas por vía marítima, un pronóstico reconocido por la delegación del Gobierno y las oenegés. El otoño se prevé, pues, bastante complicado.

Desde el 1 de enero hasta el 31 de julio llegaron al archipiélago canario, o fueron rescatados en aguas próximas, 3.269 migrantes en 108 pateras, cinco veces más que en el mismo periodo del 2019. Se trata de la cifra más alta desde el 2008, cuando se dio por finalizada la llamada crisis de los cayucos, que había empezado dos años antes.

Vidas por el camino

Estas personas, al menos, arribaron a las costas canarias porque muchos se han dejado la vida por el camino en su lucha por tener un futuro mejor. Según el informe de la OIM, un total de 1.426 migrantes han muerto en lo que va de año en diferentes rutas migratorias de todo el mundo, siendo la del Mediterráneo central la más letal, con 443 fallecidos (en su mayoría, por ahogamientos), seguida de la de África del Norte (con 264), de los cuales 182 migrantes perdieron la vida en la ruta a Canarias.

Ante la carencia de una red de centros estables para acoger a migrantes, unido a que, por el covid-19, estén cerradas las fronteras y no se puedan repatriar y, además, no se permita el tránsito a la península de estas personas, las oenegés, sanitarios y fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado están al límite en la acogida.

El problema se acrecienta porque los migrantes están repartidos por centros que deben abandonar los próximos días. Alrededor de 400 personas, de las 1.054 que atiende Cruz Roja, van a tener que ser desalojadas de residencias de estudiantes o pabellones deportivos por el inicio, en septiembre, de la actividad de estas instalaciones. La delegación del Gobierno en Canarias ha activado un plan B a la red estatal de centros estables para albergar a estas personas. Busca espacios provisionales para poder trasladar a estos migrantes, como pueden ser albergues, hasta que realice esa anunciada red permanente, para la que le ha pedido infraestructuras al Ministerio de Defensa, que no termina de ceder. Según fuentes consultadas, se están valorando cinco centros de Defensa en tres islas y se prevé la reapertura parcial del antiguo centro de internamiento de extranjeros (CIE) de El Matorral, pero reconvirtiéndolo en un espacio de acogida de los que ahora están alojados en distintos lugares.

Pero esta red estable tardará meses en acondicionarse para que sean unas infraestructuras permanentes que puedan acoger a migrantes en caso de seguir los repuntes y, si disminuyera esa llegada de personas, los establecimientos podrían usarse en un momento determinado , si se produce un fenómeno de causa mayor como un incendio y se tenga que evacuar a personas, como sitios donde alojarlos, "es decir, el Estado también puede poner a disposición esos centros puntualmente para un caso de emergencia", explicó a este diario Pestana.

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