29 de septiembre de 2020
29.09.2020
La Opinión de A Coruña
Crisis del coronavirus

Illa logra que Ayuso acepte más restricciones sin necesidad de tomar el control

Sanidad acepta fijar un criterio común para toda España, pero los indicadores pactados solo los supera Madrid

29.09.2020 | 14:56
Illa y Madrid llegan a un acuerdo que evita la toma de control.
Illa logra que Ayuso acepte más restricciones sin necesidad de tomar el control

No será necesaria la intervención del Gobierno central. El ministro de Sanidad, Salvador Illa, logró este martes que la Comunidad de Madrid acepte implantar restricciones más duras en la capital y otras importantes poblaciones -que supondrán, básicamente, su confinamiento perimetral-, a cambio de fijar un criterio "homogéneo" para España, como reclamaba Isabel Díaz Ayuso. Todos los municipios de más de 100.000 habitantes que superen determinados indicadores deberán someterse a una serie de medidas que consisten sobre todo en limitaciones a la movilidad. Ocurre, sin embargo, que por ahora solo los superan diez poblaciones y las diez pertenecen a la Comunidad de la capital de España. Parece un traje hecho a medida.

El acuerdo se alcanzó en la última reunión del Grupo Covid-19, el órgano de cooperación reforzada que pactaron hace una semana Pedro Sánchez e Isabel Díaz Ayuso. Con el pacto 'in extremis', las dos administraciones evitan el choque. El Gobierno se había estado planteando seriamente intervenir la Comunidad de manera inminente si la reunión no se cerraba con acuerdo.

El pacto está condicionado a la aprobación del criterio homogéneo como "una actuación coordinada en salud pública" -vía reforzada con el decreto ley de nueva normalidad- en el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS), el órgano que congrega al Gobierno y a los consejeros autonómicos del ramo, citado para este miércoles por la tarde. Illa entiende que esa actuación coordinada será aceptada por los consejeros, porque ya ha contactado con ellos y ha podido pulsar su predisposición favorable.



El acuerdo incluye también que para los municipios de menos de 100.000 habitantes sean las comunidades las que tomen la decisión sobre las posibles restricciones atendiendo a las normativas y los protocolos vigentes.

¿Cuáles son los indicadores? Quedarán afectados los municipios que superen el umbral de incidencia acumulada de 500 contagios por 100.000 habitantes en los últimos 14 días, un índice de positividad superior al 10% y una ocupación de ucis superior al 35% en el conjunto de la comunidad autónoma.

La única autonomía que supera ese nivel de saturación de las ucis es Madrid, que tiene un 41,87%. La positividad de las PCR es en Madrid del 20,1%, mientras que las siguientes diez poblaciones de más de 100.000 habitantes superan la incidencia de 500 casos: Madrid capital, Móstoles, Alcaldá de Henares, Fuenlabrada, Leganés, Getafe, Alcorcón, Torrejón de Ardoz, Parla y Alcobendas. En el conjunto de la región, la incidencia es de 784,71. Es decir, que la capital de España estará enteramente confinada y sujeta a medidas severas, al igual que la mayor parte de la región.

El ministro de Sanidad, Salvador Illa, y el director del CCAES, Fernando Simón.



En caso de que el CISNS dé el visto bueno a esta directriz única, las comunidades deberán ir aprobándola con carácter inmediato para que entre en vigor cuanto antes. Las poblaciones afectadas deberán adoptar medidas de limitación de movilidad y de los contactos sociales, en la línea de las recomendaciones efectuadas por el Ministerio de Sanidad, que incluyen el cierre perimetral de la población, que podría salir a trabajar, estudiar u otras actividades imprescindibles. También se implantaría la restricción de aforos y de contactos sociales, el recorte de horarios de apertura y cierre y refuerzo de las capacidades sanitarias.

Evolución en el tono

El Ejecutivo y Madrid, pues, llegan a un punto de consenso después de días de fricciones intensas. El Gobierno, de hecho, había advertido a Ayuso de que si no atendía sus recomendaciones para frenar la propagación del virus en la región -confinar Madrid capital, recortar el aforo de las terrazas al 50% y prohibir el consumo en barra en toda la región, y limitar la movilidad a lo estrictamente esencial- podría adoptar medidas mucho más severas. Hasta la intervención. Illa empleó el tono más duro el sábado. La toma del control estaba encima de la mesa, tal y como adelantó El Periódico de Catalunya.


Illa se congratuló de haberse encontrado en la cita de este martes de un "ambiente propicio" entre los consejeros para extender las medidas al resto de autonomías. Es una "buena noticia para todos", aunque advirtió de que habría habido que actuar "mucho antes" y con incidencias de contagios "mucho más bajas". Era su manera de reprender a Madrid por su resistencia. La Comunidad, mientras, se dio por satisfecha. Cree que la reunión sirvió "para fortalecer su postura, lo que unido a las medidas que viene aprobando y aplicando en las últimas semanas facilitará el objetivo común de doblegar la curva del covid-19 en la región". Se felicita de que "gracias al diálogo y la colaboración mutua, pueda en breve cerrarse un acuerdo en beneficio de todos los ciudadanos madrileños"

Sanidad logra que sus orientaciones sean atendidas y de manera urgente, mientras que Ayuso logra que haya criterios compartidos para toda España. La presidenta madrileña se quejaba de que Madrid era discriminada por el Gobierno, ya que Navarra también registra una incidencia acumulada superior a 500 casos por 100.000 habitantes en los últimos días y, sin embargo, no era presionada para adoptar más medidas. Quien gana la pugna es el Ejecutivo, porque es "un traje a medida" para Madrid, ya que pocos municipios cumplen las mismas condiciones. La lista completa de localidades afectadas por las nuevas limitaciones se conocerá este miércoles.
Pero el domingo las conversaciones se retomaron, tendiéndose un hilo de comunicación entre el ministerio y el vicepresidente autonómico, Ignacio Aguado (Ciudadanos), el dirigente regional que más ha hecho hincapié en que hacía falta un alto el fuego político y alcanzar un acuerdo. Desde entonces, la presión del Gobierno ha sido alta, pero en paralelo la amenaza de intervención se iba enfriando. Es cierto que desde la Moncloa, desde el principio, se anticipaba que Ayuso acabaría reculando, aunque costase encarrilar su postura. Pero a Sanidad le ha hecho falta empujar.

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