11 de octubre de 2020
11.10.2020
La Opinión de A Coruña

Iglesias se prepara para un calvario político tras pedir el juez que el Supremo le investigue

11.10.2020 | 01:10
Iglesias se prepara para un calvario político tras pedir el juez que el Supremo le investigue

Termina una semana atómica para Pablo Iglesias. Pero la próxima tampoco será sencilla, porque buena parte de la oposición planea convertirlo en el objetivo de sus estrategias en busca de su dimisión, como se verá en las sesiones plenarias de las Cortes, que prometen ser tensísimas. Le espera un calvario político y es consciente de ello. Desde el pasado miércoles, el vicepresidente segundo del Gobierno y líder de Podemos está bajo los focos tras la petición del juez de la Audiencia Nacional Manuel García-Castellón de que sea investigado en el Supremo, dado que es aforado, por el caso Dina.

La primera reacción de Iglesias tras la decisión del juez fue salir a la palestra a negar la mayor. Y envió a un buen puñado de sus colaboradores a los medios y a las redes sociales a hacer lo mismo: repitieron docenas de veces que Iglesias no es culpable de nada en la causa, sino perjudicado, y que su posible imputación es "inconcebible".

Niegan que denunciara ante un tribunal, a sabiendas, una falsa persecución de las "cloacas" para sacar rédito personal y profesional, como apunta el juez en su último auto. Que no piensa acabar en el banquillo es la conclusión que ha transmitido por tierra, mar y aire y en la que se basan también su socio en la coalición, el PSOE, para dar apoyo público a los morados, pese a que intuyen la que les va a caer desde la oposición.

De momento es una incógnita si Iglesias llegará o no a juicio en el Supremo (que ya ha dado el primer paso formal para decidir sobre la imputación pidiendo informe a la Fiscalía), pero lo que es seguro es que va a tener que hacer frente a un feroz juicio político que ya ha empezado a calentar motores, pese a que el ruido del choque Gobierno-Comunidad de Madrid por la gestión del covid lo ha eclipsado en las últimas horas.

El jefe de Podemos ya ha elegido un mensaje que cree que llega con fuerza a una parte de la población: que lo que comenzó siendo un ataque contra él de "las cloacas del Estado" se ha transformado en guerra política a gran escala. Esa es su tesis.

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