Al menos 140 migrantes y refugiados perdieron la vida el pasado viernes después de que la embarcación en la que viajaban rumbo a Canarias se hundiese frente a las costas de Senegal, en el naufragio más mortífero registrado en lo que va de 2020, según las cifras confirmadas ayer por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). El barco en cuestión zarpó de Senegal y, según dirigentes locales citados por la OIM, fue la embarcación la que se incendio solo unas horas después, hundiéndose cerca de Saint-Louis, en la costa noroeste del país.

La embarcación naufragada transportaba a unas 200 personas, pero solo 59 de ellas fueron rescatadas con vida tras la intervención de barcos oficiales de Senegal y España y de pesqueros que faenaban en la zona.

Tras conocerse los fallecimientos, el jefe de la OIM en Senegal, Bakary Doumbia, expresó su consternación y llamó a la "unidad" de la comunidad internacional para poner fin al tráfico de personas, "que se aprovecha de jóvenes desesperados" que buscan un futuro mejor en los países del sur de Europa.

Por otro lado, este jueves se confirmaba también que alrededor de 50 migrantes habían muerto después de que su embarcación quedara a la deriva en aguas del Océano Atlántico cuando intentaban llegar a Canarias también desde Senegal, según confirmaron fuentes de seguridad mauritanas.