El Gobierno dispone de respaldo suficiente para superar con holgura el primer y crucial trámite de los Presupuestos para 2021, el de las enmiendas de totalidad, el mismo en el que cayeron las cuentas de Sánchez en 2019, lo que provocó la convocatoria electoral. Ciudadanos garantiza que no rechazará las cuentas en ese paso inicial y ERC va camino de hacer lo mismo, lo que supondría contar con dos aliados antagónicos entre ellos, pero cuya concurrencia permitiría que los números del Ejecutivo sigan su recorrido parlamentario.

Una aproximación bastante fiel al devenir de los Presupuestos se conocerá hoy a las 14.00, cuando venza el plazo para la presentación de las enmiendas de totalidad, que se debatirán en el pleno del Congreso el miércoles y jueves próximos. En la primera ronda negociadora de Hacienda con los grupos, ayer ya se pudo visualizar que el Ejecutivo podrá sacar adelante sus cuentas con una mayoría que incluso podría acercarse a la que respaldó la prórroga del estado de alarma por seis meses (194 votos a favor).

Ciudadanos no registrará enmienda porque está negociando ya cambios en el proyecto de ley. ERC no anunciará su voto hasta última hora, aunque "todo apunta" a que tampoco pedirá la retirada del proyecto. Con este comienzo, el Gobierno se muestra confiado en sacar sus presupuestos, los primeros que podrían entrar en vigor tras los que firmó Cristóbal Montoro en 2018, aprobados pocos días antes de la salida de Rajoy de la Moncloa. En la suma final estarían ERC o Cs, sin descartar que sean ambos, si se lograra cuadrar un círculo, pero esa opción la tumban ambos partidos, que se consideran mutuamente incompatibles.

Las enmiendas de totalidad ya seguras son las que defenderán PP, Vox, JxCat, Coalición Canaria y Foro Asturias, 146 votos en total por el momento, que están muy lejos de suponer un problema para el Gobierno. Esta primera encrucijada para los Presupuestos Generales del Estado tiene la particularidad -de ahí que sea el trámite más delicado- de que todas las enmiendas de devolución se votan juntas. Eso fue, de hecho, lo que ocurrió en 2019: la suma de las derechas de PP y Cs (Vox no estaba en la Cámara) y de los independentistas hicieron fracasar los presupuestos y llevaron al anticipo electoral de abril del año pasado.

El Ejecutivo camina tranquilo porque en realidad la ronda de ayer fue una escenificación de las conversaciones muy discretas que Hacienda y la Moncloa han llevado en las últimas semanas. En un lado de la mesa se sentaron la ministra María Jesús Montero y el hombre fuerte de Unidas Podemos en materia económica, el secretario de Estado Nacho Álvarez. Enfrente, y por separado, tuvieron a representantes de Cs, ERC, Bildu, Compromís, Teruel Existe, PDECat o Nueva Canarias. Todos, en principio, dispuestos a colaborar con Pedro Sánchez.

Los naranjas negocian ya con Hacienda y UP que los presupuestos del 2021 recojan una ayuda directa, a fondo perdido, para salvar el empleo de autónomos y pymes con menos de 50 trabajadores, y que tendría un coste de 7.700 millones de euros. Según explicó después el diputado liberal Edmundo Bal, el Gobierno no se opuso a la iniciativa. Los naranjas están dispuestos a aguantar el tirón y a no apartarse de las negociaciones pese a los ataques de los morados y ERC.

"Con Cs, no", repiten en la formación de Junqueras. ERC no aceptará, por ejemplo, una subida del impuesto al diésel. Tampoco gusta al PNV, que ayer decidió no acudir a la ronda en el Congreso porque consideraba que el Gobierno buscaba "una foto".

ERC sufre la presión de sus socios en el Govern. JxCat sí anunció una enmienda a la totalidad a los Presupuestos como "toque de atención" al Gobierno, según su portavoz en el Congreso, Laura Borràs.