Solo uno de los tres acusados por los atentados yihadistas de Barcelona y Cambrils, que dejaron un saldo de 16 muertos y centenares de heridos en agosto de 2017, reconoce su vinculación con los hechos y asegura estar arrepentido. Los otros dos que desde ayer se sientan en el banquillo de la Audiencia Nacional niegan toda relación con los hechos. Los tres son los únicos supervivientes de una célula de once radicales, ocho de los cuales perecieron en proceso de fabricación de explosivos o cayeron abatidos por la policía. El juicio iniciado ayer se prolongará durante una veintena de sesiones y se alargará hasta diciembre.

Los tres acusados optaron por distintas estrategias de defensa, a tenor de la contundencia de las pruebas existentes en su contra. Mohamed Houli Chemlal, único superviviente de la explosión del chalet de Alcanar, dijo estar "arrepentido" ante el tribunal de la Audiencia Nacional que juzga desde ayer los atropellos que causaron dieciséis muertos. En cambio, Driss Oukabir, que alquiló la furgoneta utilizada en la Rambla, negó conocer al imán de Ripoll Abdelbaki Es Satty y basó su defensa en que no es religioso, trapicheaba con drogas y le gustaba la fiesta y las "mujeres de compañía".

Houli Chemlal fue el primero en comparecer ante el tribunal, ratificó sus declaraciones durante la instrucción y dijo estar "arrepentido de forma sincera". Su defensa es más complicada que la de sus compañeros de banquillo, porque participó en la preparación de explosivos en Alcanar, que según explicó en el turno de los testigos el instructor de los atestados policiales, los terroristas querían utilizar el 20 de agosto contra el Camp Nou. Entre sus objetivos, no obstante, también había otros lugares, como la Sagrada Familia y la Torre Eiffel. La explosión accidental de Alcanar el día 16 llevó a la célula a improvisar sobre la marcha los atropellos de Barcelona y Cambrils. Chemlal, que se enfrenta a la petición fiscal más alta, 41 años de cárcel, fue arrestado en el hospital tras los atropellos de la Rambla.

El siguiente en comparecer ante el tribunal fue Driss Oukabir, cuyo hermano Moussa fue abatido en Cambrils. Solo contestó a su abogado, Luis Álvarez Collado. Dijo que él "no era una persona ni religiosa ni practicante". Su "vida era salir de fiesta", tomar "cocaína, hachís... Ir con chicas de compañía" y "trapichear con drogas".

Oukabir, que se enfrenta a una petición fiscal de 36 años de cárcel, sostuvo que nunca estuvo en Alcanar ni formaba parte de la célula terrorista. Explicó que estaba en Marruecos, por la orden de alejamiento que tenía de su expareja, y que volvió por el juicio por violencia machista para evitar una orden de busca y captura. Alquiló la furgoneta para hacer "un favor" a su hermano y sus amigos, que se la pidieron para hacer "una mudanza", porque no tenían la edad necesaria para alquilarla, sostuvo.

El tercero en declarar, Said Ben Iazza, a quien se acusa de colaboración y que se enfrenta a una petición fiscal de ocho años de prisión, señaló en la Audiencia Nacional que prestó una furgoneta a los terroristas, a los que conocía como clientes de la carnicería de su tío, para transportar productos de limpieza, pero ignoraba que fuera para cometer atentados.

Tras ellos llegó el turno del primer mosso que compareció en el juicio: el instructor de los atestados policiales, quien resumió con gran detalle las investigaciones llevadas a cabo desde que se produjo la explosión de Alcanar. Este episodio se relacionó con los atentados horas después del atropello de la Rambla, que improvisó Abouyaaqoub y provocó 14 víctimas mortales de distintas nacionalidades y unos 300 heridos.

El instructor de los atestados negó que se hubieran podido encontrar vínculos con otros terroristas en los viajes que realizaron algunos de ellos a París o Bélgica, donde Es Satty intentó buscar trabajo.

Durante la primera jornada del juicio, ante la negativa del principal acusado, Mohamed Houli Chemlal, a declarar, más allá de mostrarse arrepentido y ratificar sus declaraciones anteriores, la fiscal Ana Noé pidió al tribunal que reprodujera un vídeo que él mismo grabó a sus compañeros de la célula terrorista en la casa de Alcanar. En las imágenes, encontradas en una cámara que los terroristas compraron en París, se ve a varios de ellos preparando explosivos, tanto en cartuchos como en cinturones, y en una habitación aparecen grandes cantidades de la sustancia denominada la "madre de Satán". El único participante en la grabación que aún vive es Houli Chemlal. La cámara fue encontrada entre las ruinas de ese chalet, tras la explosión que sufrió la noche del 16 de agosto del 2017, en la que fallecieron el imán de Ripoll en torno al que se formó la célula yihadista, Abdelbaki Es Satty, y otro terrorista. En el vídeo se escuchan proclamas del tipo: "Esto va dirigido a los enemigos de Dios", "Aquí os esperamos", "Dios nos prometió el paraíso y a vosotros el infierno" y "Esto va a explotar sobre las cabezas de vuestras mujeres y vuestros hijos".