La tramitación parlamentaria del proyecto de Presupuestos para 2021 se está convirtiendo en una sucesión de obstáculos para el Gobierno de España, que evidencia la dificultad de sacar adelante la pieza capital para su continuidad y la de la legislatura. A la controversia por el respaldo de EH Bildu, que genera gran presión externa sobre el Ejecutivo, se suma ahora la enmienda presupuestaria pactada por Unidas Podemos con ERC y los radicales vascos para prorrogar la suspensión de los desahucios hasta 2023, una iniciativa que cogió por sorpresa a sus socios socialistas de Gobierno, en cuyo entorno califican de "desleal", y vuelve a dejar al descubierto las tensiones internas que recorren el equipo de Sánchez.

El vicepresidente Pablo Iglesias da plena cobertura a ese pacto que defendió su grupo en el Congreso de los Diputados. "No nos votaron para hacer amigos, sino para empujar con las fuerzas que tenemos para revertir, aunque sea parcialmente, algunas injusticias. Gobernar es eso", escribió en la red social Twitter, cuando era consciente del malestar y de la sorpresa de la parte socialista del Ejecutivo. Los morados apuntan como responsable de la negativa a dar un paso más en la paralización de los desahucios a la vicepresidenta económica, Nadia Calviño. De hecho, la política coruñesa económica aseguró en Onda Cero ayer que no juzga "preciso plantear un conflicto" en este asunto cuando los dos socios están de acuerdo en "proteger a las personas vulnerables". "Hay que evitar los desahucios pero también garantizar la seguridad jurídica", sostuvo. La vivienda, defendió, es una de las "prioridades" del Ejecutivo, y ya existe una prohibición de desahuciar a personas en situaciones de riesgo en vigor hasta el próximo 31 de enero. "¿Qué quiere que le diga? Hay acciones que lo que buscan es la visibilidad", apuntó Calviño.

"Es una deslealtad", "es extravagante porque los Presupuestos son del Gobierno y se aprobaron en un órgano colegiado, el Consejo de Ministros", "reivindican su espacio pero hay formas y formas de hacerlo", apuntan por otra parte distintas fuentes de la cúpula socialista y del Ejecutivo de Pedro Sánchez.

Por debajo de las tensiones en el seno del Ejecutivo están las que el debate presupuestario genera entre ambas formaciones políticas. Pablo Echenique, aseguran en Podemos, informó a su homóloga del PSOE, Adriana Lastra, de la modificación acordada con ERC y Bildu. "Y no nos pidió la retirada de esa enmienda", señalan.

La versión de los socialistas es sensiblemente distinta. Desde el entorno de la propia Adriana Lastra señalan que ella trasladó a Pablo Echenique que el asunto de los desahucios ya fue debatido ampliamente en el seno del Gobierno y que se había llegado a un acuerdo entre los dos socios del mismo. Las mismas fuentes socialistas recalcan que Adriana Lastra pidió a UP que no presentaran esa enmienda y que los dos grupos tenían el acuerdo de que solo registrarían las propuestas de modificación de manera conjunta, excepto las que se firmaron con el Partido Regionalista de Cantabria (PRC), porque su diputado en el Congreso, José María Mazón, pidió que en el papel solo aparecieran su formación y la del PSOE.

Pese a las expectativas que alimenta Unidas Podemos de que al final los socialistas se avengan a respaldar la iniciativa de los desahucios lanzada en concurrencia con ERC y EH Bildu, los socialistas aseguran no compartir el contenido de esa enmienda. En el PSOE creen que Unidas Podemos sigue sin asumir en ocasiones que ya no se encuentra en el bloque de la oposición y que tiene un compromiso de Gobierno con el grupo de Pedro Sánchez. "Demuestran que no saben ser ni Gobierno ni Gobierno de coalición, pero de todo se aprende", resumió la líder de los socialistas vascos, Idoia Mendia.

Bildu copó la primera sesión de control al Gobierno en el Congreso tras el rechazo de las enmiendas de totalidad a los Presupuestos Generales del Estado (PGE). La derecha quería llevar ayer todo el foco al anunciado apoyo de la izquierda abertzale y Pedro Sánchez quiso zafarse de ello. Muy a la defensiva, el presidente acusó a Pablo Casado de imitar la estrategia de Trump.

El Congreso se convirtió otra vez en un escenario bronco, monopolizado por ETA casi diez años después de su desaparición. Casado acusó a Sánchez de alcanzar acuerdos con terroristas: "Usted dijo que jamás pactaría con ellos, ha mentido a todo el mundo, también a las víctimas. Bildu le hizo presidente, le dio el Gobierno de Navarra y ahora le da los Presupuestos. Esos pactos le van a perseguir toda su vida". "El libro viejo del PP cuando está en la oposición: ETA, Cataluña, rompemos España y vamos en contra del español en Cataluña. Pero el problema es que 198 escaños de esta Cámara han considerado oportuno tramitar los Presupuestos", respondió Sánchez. Luego trazó tres analogías del líder del PP con Trump, la tercera de ella consiste en que "no reconocen la derrota electoral".