Divididos por la forma de encarar la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), defendiendo tiempos y maneras distintas de alcanzar ese objetivo, el PSOE y Podemos optaron ayer por una vía intermedia para presionar al PP. Los socios del Gobierno mantienen aparcada la proposición de ley que rebaja a la mayoría simple la elección de los nuevos miembros del Consejo, que lleva dos años en funciones, pero activaron otra vertiente de esa reforma: limitar las atribuciones del organismo cuando haya expirado el mandato. Según la iniciativa planteada por socialistas y morados, que se debatirá en el pleno el próximo 15 de diciembre, el CGPJ ya no podrá nombrar a las altas instancias judiciales, como los presidentes del Supremo, de los tribunales superiores y de la Audiencia Nacional, hasta que no haya cambiado de integrantes.

El PSOE y Podemos difieren sobre la reforma global del Consejo. Los socialistas consideran que la iniciativa para facilitar su renovación, dejando atrás la mayoría absoluta del Congreso para no depender del PP, solo debe llevarse a término si los conservadores, finalmente, se niegan al acuerdo y continúan vetando la presencia de vocales en el CGPJ propuestos por los morados. La formación de Pablo Iglesias, en cambio, defiende que la polémica reforma, criticada en Europa, debe aprobarse pase lo que pase. Pero ambos están de acuerdo en que el paso de ayer en la Cámara Baja supone una forma más de arrastrar a Pablo Casado al pacto. Por un lado, porque si el actual CGPJ no puede hacer los nombramientos más importantes, los populares se quedarán sin incentivos para seguir bloqueando. Aun así, en los últimos nombramientos para las salas del Tribunal Supremo realizados por el Consejo, ya en funciones y con una composición abrumadoramente conservadora, los elegidos fueron sobre todo progresistas. Por otro, el movimiento parlamentario de ayer, continúan fuentes del PSOE y Podemos, lanza el mensaje de que no se van a quedar quietos ante el bloqueo del PP. Si los conservadores persisten en su actitud, activarán la reforma del sistema de elección para que pueda haber un nuevo CGPJ sin su participación, iniciativa presentada por Adriana Lastra y Pablo Echenique en octubre pasado como portavoces parlamentarios de los socios de Gobierno.

Los socialistas, sin embargo, esperan que no sea necesario llegar a debatir es medida y anticipan que finalmente Casado sellará el acuerdo, así que de momento quieren esperar. Los colaboradores de Pedro Sánchez señalan que salvo cambios de última hora, la propuesta de rebajar la mayoría exigida para alumbrar un nuevo Consejo no se registrará en el Congreso hasta el año que viene, puede que incluso después de las elecciones catalanas del 14 de febrero, porque el PSOE asegura que en el bloqueo del PP pesa mucho el temor a que Vox explote este entendimiento. Los socialistas consideran que tras los comicios, si no hay sorpasso de la ultraderecha, será más fácil que cristalice un acuerdo con los conservadores. Unidas Podemos discrepa pero acepta transitoriamente esa posición en aras de la paz entre socios.