El extesorero del Partido Popular Luis Bárcenas aseguró ayer ante el juez de la Audiencia Nacional Manuel García Castellón que abogados cercanos al partido le advirtieron de que si “hablaba” de algo que pudiera comprometer a la formación política, su mujer, Rosalía Iglesias, acabaría en prisión.

El titular del Juzgado Central de Instrucción número 6 había citado a declarar ayer al que llevara las cuentas de los populares y a su hijo Guillermo como testigos en la parte secreta de la investigación sobre la operación Kitchen. Una subpieza de la séptima que integra el caso Tándem, que se abrió a raíz del registro llevado a cabo a mediados del pasado octubre en el domicilio de Sergio Ríos, el chófer de Bárcenas que fue captado como confidente policial, y donde se incautaron de teléfonos móviles y un pendrive.

Bárcenas, que declaró durante una hora y por videoconferencia desde la cárcel de Soto del Real (Madrid), señaló al juez que mientras él se encontraba en prisión provisional por el caso Gürtel, dos abogados cercanos al PP le trasladaron un mensaje del partido para indicarle que si no continuaba “hablando” sobre los papeles de Bárcenas, su mujer se libraría de ser encarcelada, el entonces ministro de Justicia Alberto Ruiz-Gallardón sería relevado y el proceso judicial abierto contra él se cerraría.

Bárcenas, condenado por el Tribunal Supremo a 29 años de prisión por la primera época de la trama Gürtel, también se refirió a su estancia en prisión en esas fechas, destacando que no recibió un buen trato y que ahora entiende el porqué.

Según una de las conversaciones telefónicas que obran en el sumario de Kitchen, Ríos informaba al comisario jubilado y en prisión provisional José Manuel Villarejo cómo se encontraba el extesorero y exsenador del PP en el centro penitenciario. “El jefe está fatal. Según he hablado con los hijos está incluso agresivo. Le están puteando mucho allí”, le dijo en enero del 2014 el chófer a Villarejo, quien le aseguró que haría “unas gestiones” para evitar este tipo de trato.

Sobre Sergio Ríos —quien, según consta en la causa, cobró 2.000 euros mensuales procedentes de los fondos reservados por ser confidente policial--— el extesorero del PP afirmó que fue él quien le contrató por recomendación de alguien cercano o vinculado con la formación política, han indicado las fuentes consultadas.

También compareció ayer el hijo de Bárcenas e Iglesias, Guillermo -—conocido como Willy--— quien había solicitado personarse como perjudicado por la operación que se montó para sustraer la información sensible del PP que su padre guardaba. Su declaración se centró en el asalto a su vivienda en el 2013 por un falso cura.