Las 24 banderas -una docena de España y otra de la Comunidad de Madrid- que sirvieron de telón de fondo para la última reunión entre Pedro Sánchez e Isabel Díaz Ayuso no tuvieron lugar en el encuentro que ambos dirigentes mantuvieron este viernes. Eso sí, la puesta en escena, con solo un estandarte con los colores nacionales, no impidió que el encuentro adquiriera un cariz estatal. La presidenta de la Comunidad de Madrid intentó marcar el perfil del PP respecto a Cataluña con duras acusaciones al jefe del Ejecutivo de negociar con el "lobo hambriento" del independentismo. El intento quedó en eso cuando el Ejecutivo respondió que "ya hay otros actores" en "entornos nacionales" encargados de señalar la posición del partido, en referencia a Pablo Casado, y que su deber como presidenta autonómica es hablar de Madrid.

Diez meses después de su última reunión, Sánchez y Ayuso se volvieron a reunir este viernes durante una escasa hora y media. Nada más terminar el encuentro, que tuvo lugar en el palacio de la Moncloa, la presidenta regional explicó que "lo más preocupante" de lo que habló con el jefe del Ejecutivo fue el conflicto catalán. "España está secuestrada en manos de minorías que la odian y nos recuerdan cada día que quieren acabar con ella. Incumplidores de la ley que son premiados mientras se castiga a los que sí cumplimos", sentenció en una rueda de prensa en la que cargó insistentemente contra el Gobierno.

"Las decisiones de Sánchez nos conducen a una ruptura con el orden constitucional, a un cambio de modelo, a un cambio de país, si nada lo impide"

Isabel Díaz Ayuso - Presidenta de la Comunidad de Madrid

"Las decisiones de Sánchez nos conducen a una ruptura con el orden constitucional, a un cambio de modelo, a un cambio de país, si nada lo impide", denunció. Además, desveló que avisó al presidente del Gobierno de que si "se va a dejar humillar, despedazar y hundir a manos de enemigos confesos" no cuente con el Gobierno de la Comunidad de Madrid. "Ni Madrid ni ningún otro territorio deben seguir dejándose pisar por los que odian España", reiteró. Su última advertencia a Sánchez fue que "si sigue por este camino, tocará decidir su futuro o el de España".

Sánchez recibe a Ayuso en La Moncloa Video: Agencia Atlas | Foto: EFE

El "entorno nacional"

La importancia que el Gobierno concedió a las duras palabras de Díaz Ayuso fue relativa. La ministra portavoz, María Jesús Montero, aseguró que Sánchez tiene en cuenta las "opiniones y reflexiones" de todos los presidentes autonómicos, pero que estas reuniones están para "ponerle el foco angular al territorio" de cada comunidad. Según explicó, el objetivo central de la cita era hablar del proceso de vacunación y de la reactivación de la economía en Madrid para abordar los problemas de los ciudadanos, pero que la presidenta madrileña redirigió gran parte de la conversación hacia Catalunya.

"Las opiniones respecto a temas nacionales le corresponden a los dirigentes del PP en el Congreso"

María Jesús Montero - Ministra portavoz del Gobierno

Montero, que instó a los periodistas a preguntar a Ayuso "por qué quiere hablar de estos temas y no de las cuestiones de los madrileños", afeó que la presidenta de la Comunidad intente convertir las reuniones bilaterales con las autonomías en "plataformas de reivindicación que no tengan nada que ver con ese territorio". De esta forma, y sin llegar a mencionar el nombre de Pablo Casado en ningún momento, Montero apuntó que "hay otros actores que protagonizan a diario" estas críticas en los "entornos nacionales" como el Congreso de los Diputados. "Las opiniones respecto a otros temas de interés nacional las escuchamos atentamente y tomamos notas de ellas, pero evidentemente le corresponde al PP y a los dirigentes del PP en el Congreso manifestar cuál es la posición que se adopta respecto a determinadas materias", insistió.

En el escaso tiempo que no dedicó a Catalunya, Díaz Ayuso explicó que habló con Sánchez sobre inversiones en Cercanías, la creación de una EvAU única o el futuro del Hospital Enfermera Isabel Zendal. El tema más peliagudo fue la fiscalidad. La presidenta madrileña reivindicó los bajos impuestos en su territorio y rechazó fiscalidad a la carta" para las autonomías con el fin de "contentar a los independentistas". Montero, por su parte, apuntó que Sánchez se mantuvo firme en su intención llevar a cabo una armonización fiscal para evitar "situaciones de dumping".