La Comunidad de Madrid tiene prisa por pasar página tras la guerra civil que dejó arrasado al PP. La 'operación relevo' que llevará a Alberto Núñez Feijóo a la planta noble de Génova está en marcha, pero las heridas y el desgaste permanecen en muchos rincones de la formación. Madrid, a pesar de haber ganado el pulso a la anterior dirección, no es una excepción. Al contrario, acusa la erosión de un conflicto interno que también ha dejado tocada a la presidenta. Y por eso, Isabel Díaz Ayuso vuelve a la estrategia de la confrontación con Pedro Sánchez.

Medirse directamente con el presidente del Gobierno e ir al choque, como siempre ha hecho en estos meses, con políticas que enmiendan por completo la hoja de ruta de la Moncloa. El contraaque de llevar a la Fiscalía Anticorrupción varios contratos de material sanitario y ayudas directas en la pandemia que relaciona directamente con personas del Gobierno y el propio Sánchez sirvió, explican en el equipo de Ayuso, para “recuperar la iniciativa” y dar un golpe de efecto que llevaban semanas sin conseguir.

Como publicó este periódico, en el núcleo duro de la presidenta ya reconocieron en los días más difíciles que la imagen de Ayuso había quedado tocada. Insisten en que el apoyo social no se ha visto alterado y en el partido la siguen considerando “el principal activo electoral”. Pero, al mismo tiempo, no esconden que preocupan los rasguños y que ahora es necesario devolver las cosas a su cauce. Y, en el caso de Madrid, apuntan a que es necesario reanudar el tú a tú con Sánchez en los grandes debates políticos.

Ayuso anuncia que el PP llevará a la Fiscalía a siete empresas relacionadas con el PSOE durante la pandemia

Ayuso anuncia que el PP llevará a la Fiscalía a siete empresas relacionadas con el PSOE durante la pandemia. Vídeo: Agencia ATLAS | Foto: EP

Al golpe de la Fiscalía se suma también el debate de los refugiados de la guerra de Ucrania que empezarán a llegar en los próximos días a España. Madrid es una de las tres comunidades que actuará como punto de acogida y la Puerta del Sol ha reiterado su compromiso al respecto. Sin embargo, en la Comunidad reprochan a Moncloa la falta de coordinación y transparencia en la gestión de los huidos del conflicto. Hasta el punto de que la presidenta madrileña no fue invitada a la visita de Sánchez al centro de acogida situado en Pozuelo de Alarcón este jueves. Tampoco tuvo apenas información la alcaldesa del municipio, la popular Susana Pérez-Quislant.

Hace solo unos días Ayuso también se pronunció sobre el proyecto de reforma fiscal que el comité de expertos del Ministerio de Hacienda puso encima de la mesa. La presidenta, que se encontraba de viaje en Marsella, avanzó que pedirá amparo a la Unión Europea si se concretaba la armonización fiscal que afectaría a su región. “No nos pueden arrebatar la autonomía fiscal de la Comunidad de Madrid”, zanjó. El debate de los impuestos es uno de los ejes de mayor choque que la dirigente mantiene con el Gobierno de Sánchez. Es una bandera a la que no renunciará, confirman en su equipo, dejando claro que Madrid se sentirá “interpelada” siempre que este asunto esté en el foco.

Y ahora Sol se prepara para otra batalla en materia educativa tras el requerimiento del Ministerio que dirige Pilar Alegría en el que acusa a Madrid de incumplir la normativa estatal con el área única en la escolarización. El Gobierno considera que la Comunidad no debe permitir que las familias matriculen a sus hijos en el colegio que decidan con independencia de la distancia de sus domicilios, y apuesta por el sistema de puntos que favorece la cercanía entre el centro y las direcciones postales. 

En la Comunidad reiteran que Sánchez “enmienda la filosofía del Gobierno madrileño” por sistema, y aseguran que Ayuso “no fuerza” la confrontación, sino que todos estos asuntos “atañen a sus políticas de libertad”. Y la cuestión educativa no es un asunto menor. El PP lleva décadas defendiendo su modelo en la región y Sol tiene claro que no dará pasos atrás. El portavoz del Ejecutivo autonómico es, de hecho, el consejero de Educación y uno de los hombres de máxima confianza de la presidenta.

Como publicó este diario, la llegada del nuevo líder nacional al PP no impedirá "que Ayuso siga siendo Ayuso". Como sucede en todos los sectores del partido, Madrid es consciente del "hermetismo" que rodea a Feijóo y se mantiene a la espera de conocer detalles sobre su futuro equipo y el proyecto orgánico que tiene en mente. Sí existe un sentimiento de confianza y tranquilidad que antes, con Casado y Teodoro García Egea, había desaparecido por completo. El presidente de la Xunta ha salido en defensa de la presidenta madrileña y tiene claro que no cometerá errores de la anterior dirección: enfrentarse a un valor al alza entre militantes y votantes.

Cosa distinta es cómo encajarán ambos la forma de hacer política. Ayuso ha sido una de las pocas dirigentes que siempre respaldó a Alfonso Fernández Mañueco a la hora de pactar con Vox. La presidenta madrileña no necesitó meter al partido ultra en su gobierno, precisamente por el buen resultado del 4-M del año pasado. Mañueco fue incapaz de igualar ese éxito. Pero la madrileña defendió desde el primer día que "los errores del PP siempre se producían cuando miraban a su izquierda". Desaprobó públicamente cualquier acercamiento con el PSOE.

Feijóo, que insiste en ser prudente como candidato a la presidencia del PP, dio "total libertad" al presidente de Castilla y León para pactar un gobierno estable en su comunidad y pocas horas después insistió en proyectos "de mayorías", en la centralidad política y evitando los populismos. Un discurso que, aunque gusta dentro del PP, también descoloca a algunos dirigentes. Todos confían en que cuando tome las riendas de manera oficial pueda establecer una mayor claridad. Pero en Madrid se mantienen a la espera, conscientes de que las primeras grietas con el gallego pueden abrirse, precisamente, por su política de pactos.