La cuenta atrás ha empezado para el nuevo año electoral. La maquinaria del PP mira al mes de mayo con objetivos muy concretos y que pasan, según dicen algunos dirigentes de la cúpula conservadora, por arrebatar al PSOE al menos una de sus plazas más simbólicas: la Comunidad Valenciana o Castilla-La Mancha. Hay otros territorios que el PP considera prioritarios, como Aragón (más aún con Jorge Azcón al frente) o Extremadura. Y otras comunidades que dan por ganadas como La Rioja. Pero esos mismos dirigentes reconocen “que no vale” con ganar “algún gobierno autonómico” (que se sumaría a Madrid y Murcia en estas elecciones), sino que necesitan “una de las grandes plazas socialistas” para que se visualice el cambio de ciclo político.

En la dirección nacional reconocen que esa presión existe y que si no consiguen un gobierno autonómico como el valenciano o el castellano manchego “las cosas se pondrán difíciles”

A pesar de la importancia de gobernar en autonomías, la dirección nacional tiene puestos sus esfuerzos en que la victoria de mayo aúpe a Alberto Núñez Feijóo casi de manera automática hacia la Moncloa. El ejemplo, aunque son conscientes de que no lograrán un éxito igual, es el de 2011. En ese año la victoria de Rajoy estuvo precedida de un mapa teñido de azul en la cita de autonómicas y municipales.

Las encuestas internas que manejan en el PP son halagüeñas y señalan la posibilidad de que los conservadores sean primera fuerza en muchos territorios. Pero está por ver la suma que arrojen los pactos poselectorales y la capacidad que tengan de gobernar. Que necesitarán a Vox en municipios y autonomías está descontado. 

En el entorno de Feijóo aseguran que los riesgos que entrañaba la primera coalición, que fue la de Castilla y León en febrero de 2021, también están amortizados. Primero, porque confían en que Vox pierda fuelle y los pactos no impliquen un peso excesivo en los gobiernos locales o regionales. 

De hecho, en la cúpula son conscientes de que la negociación para hacer presidente a Alfonso Fernández Mañueco (en plena crisis salvaje del PP) fue muy negativa y le procuró una fuerza enorme para Vox. Y, además, afirman que el caso castellanoleonés también evidencia que “nada se ha hundido” y que el PP es quien lleva las riendas de la autonomía.

El PP planteará la cita del próximo mayo como un plebiscito a Pedro Sánchez. Una especie de primera vuelta en tanto que Feijóo no hace más que exigir un adelanto electoral. “Que hablen los españoles” repiten una y otra vez todos los dirigentes populares. La idea esencial en Génova es que en mayo se vea una gran victoria del PP. Ese es el primer objetivo, pero los dirigentes más pesimistas o exigentes siguen pensando que la verdadera clave será hacerse con gobiernos hoy en manos del PSOE.

La victoria jurídica del PP en el Tribunal Constitucional, que paralizó la votación de las dos enmiendas judiciales que el Gobierno calzó en una reforma del Código Penal, ha servido sobre todo para desbaratar el calendario pensado por el presidente del Ejecutivo, que contaba con terminar diciembre con toda su polémica agenda cerrada. Los populares, que evitan sacar pecho excesivo de lo conseguido, celebran que en el mes de enero (como mínimo) el debate público vaya a seguir estando en esta reforma.

Sobre todo, porque el objetivo de los populares pasa por mantener la sedición y la malversación en la conversación política y al quedar los flecos del TC pendientes, insisten en que seguirá de máxima vigencia. “El Gobierno no va a poder pasar página y ya”, recalcan. Está por ver, además, la continuidad de la batalla jurídica emprendida. Feijóo tiene claro que volverá a recurrir al tribunal de garantías y muy especialmente a Europa si PSOE y Unidas Podemos llevan a una proposición de ley las enmiendas paralizadas de forma idéntica. 

Este, aseguran en Génova, es el gran éxito por ahora: que Sánchez no pueda dar carpetazo a su agenda sin más. El reto, sin embargo, consideran otros dirigentes, pasará por mantener vivo el debate hasta el mes de mayo.

La intención del PP es pisar el acelerador desde el primer momento. Hasta el punto de que en el mismo mes de enero celebrarán dos grandes actos de candidatos: el día 14 en Zaragoza para presentar oficialmente los cabezas de cartel de las autonómicas y al fin de semana siguiente, ya en Madrid, los candidatos de las municipales. Además, en febrero tendrá lugar en la ciudad de Valencia una intermunicipal para reunir a todos los candidatos de ayuntamientos. Valencia es el otro gran objetivo municipal del PP por el simbolismo que tiene.