La Opinión a Coruña

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El Hal 9000 más enxebre

Texto: Salvador Rodríguez

Hace 40 años, el supercomputador HAL 9000 protagonizaba una película de culto, ‘2001: una odisea del espacio’. Abril de 2008: el superordenador ‘Finis Terrae’ convierte a Galicia en toda una potencia internacional en capacidad de cálculo
Parte del equipo técnico del Cesga, con su director Javier García Tobío, ante el superordenador ‘Finis Terrae’. / Tucho Valdés.

Galicia cuenta desde el pasado 1 de abril con uno de los supercomputadores más potentes de España. Con una memoria RAM de 20.000 GB (Gigabytes), el Finis Terrae se encuentra en el puesto 100 de la lista Top 500, una clasificación de los computadores más potentes del mundo. En España es el número tres en potencia de cálculo, y tras el Mare Nostrum, del Centro Nacional de Supercomputación, es el segundo con mayor capacidad de memoria. El Finis Terrae está instalado en la sede del Centro de Supercomputación de Galicia (Cesga), en Santiago de Compostela, ocupa 140 metros cuadrados y pesa 33,5 toneladas. Unos 25 técnicos se encargan del soporte y mantenimiento de este potente equipo informático.
Un supercomputador es un tipo de ordenador muy potente y rápido, diseñado para procesar enormes cantidades de información en poco tiempo y dedicado normalmente a una tarea específica. En el caso del Finis Terrae se trata de poner a disposición de científicos, así como de investigadores de las tres universidades gallegas, una máquina con una capacidad de cálculo extraordinarias. Pero detrás de los fríos números se encuentran aplicaciones concretas relacionadas con la vida diaria de las personas. De hecho, Meteogalicia almacena sus datos en el Finis Terrae con el objeto de elaborar programas sobre el clima de Galicia a medio y largo plazo. Asimismo, se están desarrollando estudios sobre ciencias del mar para el aprovechamiento de los recursos pesqueros y marisqueros, así como otros relacionados con la medicina, el diseño industrial o la astrofísica.
En cuanto a sus características computacionales y de almacenamiento, el director gerente del Cesga, Javier García Tobío, destaca en primer lugar “o cociente memoria por procesador, que é un dos máis grandes do mundo neste tipo de máquinas e que alcanza os 8 GB por procesador. O supercomputador componse de 2.580 unidades de proceso, 20.000 GB de memoria RAM de moi alta velocidade de acceso, 390.000 GB en disco e 2.200.000 GB en cinta robotizada”.
El equipo está formado por 63 cabinas o racks para cuya interconexión y alimentación eléctrica se utilizaron 85 kilómetros de cable.
Son, ciertamente, unas cifras que pueden marear. Para los no iniciados, le preguntamos a García Tobío a cuántos ordenadores personales equivale la memoria del Finis Terrae: “Non é fácil comparar un supercomputador cun PC doméstico —explica—, xa que, a diferenza do PC, o supercomputador integra unha sofisticada rede interna de interconexión dos módulos que o compoñen, un tipo de memoria de moi rápido acceso e uns procesadores adaptados a facilitar o acceso rápido aos datos de memoria, incorporando así mesmo elementos que lle confiren unha alta fiabilidade e dispoñibilidade ante fallos. Así pois, sen ter en conta estas moi especiais características, poderiamos dicir que o Finis Terrae equivalería a uns 20.000 PC traballando de forma conxunta”.
Un total de 25 técnicos se encargan de velar por su buen funcionamiento. / Tucho Valdés.


El coste del superordenador se eleva a 60 millones de euros, sufragados en su mayor parte por las multinacionales Hewlett Packard (HP) e Intel. En cuanto a la inversión del propio centro, como apunta el responsable del mismo, “o Finis Terrae inclúese nun proxecto a cinco anos, o cal ten un orzamento de 20 millóns de euros. Este proxecto está financiado a partes iguais pola Consellería de Innovación e Industria de Xunta de Galicia e polo Consejo Superior de Investigaciones Científicas”. En cuanto a los gastos que supone su utilización, cada hora de investigación en el Finis Terrae tiene un coste de 600 euros.
¿Podríamos estar cerca de hacer realidad un HAL 9000, el protagonista de 2001: una odisea del espacio? El director del Cesga aclara la cuestión y cree que el superordenador imaginado por Arthur C. Clarke y llevado al cine por Stanley Kubrick sigue estando lejos. “O nivel de autonomía na toma de decisións que HAL chegou a ter segue formando parte da ciencia ficción —nos dice García Tobío—. Con todo, calidades de HAL como o recoñecemento de voz, de imaxes ou xogar ao xadrez son realidades do presente. Desde fai anos, grupos importantes de investigación dedican os seus esforzos á consecución de sistemas con capacidade de aprendizaxe e toma de decisións complexas baseadas nese coñecemento e experiencia adquirida, habendo aínda un longo camiño por percorrer”.
Volviendo a la realidad, lo que sí está consiguiendo el Finis Terrae es ofrecer todo un mundo de nuevas posibilidades a la comunidad científica. Al mes de iniciar sus tareas ya se encontraban trabajando en el sistema más de 70 grupos de investigación, tanto de la comunidad gallega como del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Y a finales del pasado mes de mayo los grupos de investigación habían aumentado a 130.
Los proyectos en los que trabajan son diversos: “Os 130 grupos de investigación actuais usuarios do Finis Terrae —apunta el director de centro— traballan nun amplo espectro de áreas da ciencia, sendo especialmente activos os de Química, Física e Ciencias da Terra. O Cesga, seguindo o seu plan de evolución para converterse en Centro de Excelencia en Ciencia Computacional, orientará os seus esforzos para traballar con outros Centros das áreas de Nanotecnoloxía, Ciencias da Vida, Ciencias do Mar, Novas Enerxías e Computación de Altas Prestacións”.
El Finis Terrae es apenas un recién nacido, pero con una memoria tan prodigiosa que está revolucionando la investigación, en Galicia y desde Galicia.

Cesga, 15 años en vanguardia

El director gerente del Cesga, Javier García Tobío. / Tucho Valdés.

El Centro de Supercomputación de Galicia (Cesga) es el centro de cálculo, comunicaciones de altas prestaciones y servicios avanzados de la comunidad científica gallega, del sistema académico universitario y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). La historia del Cesga se remonta a 1991, con la firma de un convenio entre la Consellería de Educación e Ordenación Universitaria y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Las funciones más significativas del Centro son proporcionar servicios de cálculo intensivo y comunicaciones avanzadas a la comunidad de usuarios, gestionar la “Rede de Ciencia e Tecnoloxía de Galicia”, y fomentar y promocionar la cooperación entre empresas e instituciones.
La entidad, constituida como Sociedad Anónima de Gestión, comenzó a prestar sus servicios en mayo de 1993, con la inauguración del edificio del Cesga y la puesta en funcionamiento del primer superordenador vectorial instalado en Galicia (VP2400) y la Rede de Comunicacións de Ciencia e Tecnoloxía de Galicia (Recetga) de baja capacidad para el acceso al Cesga desde los siete campus universitarios y los cuatro centros del CSIC en Galicia. En ese momento, el Cesga se convertía en el primer centro de cálculo científico por capacidad del Estado y ocupaba el puesto 146 de las 500 instalaciones de mayor potencia del mundo.
En 1996 el Cesga adquiere nuevos equipos de supercomputación, vectorial paralelo Fujitsu VPP300E/6 y escalar paralelo AP3000, destinados a la actualización tecnológica del centro. En 1998 se sustituye el superordenador VP2400 y entran en servicio el VPP300E/6 y el AP3000. Ese mismo año el Cesga pasa a depender de la Secretaría Xeral de I+D de la Xunta de Galicia; hasta entonces dependía de la Consellería de Educación e Ordenación Universitaria y del CSIC.
En el año 2001 se instala el SVG (Superordenador Virtual Gallego) y se constituye el Centro de Competencias en Comercio-electrónico de Galicia. Al año siguiente se amplía la capacidad de cálculo mediante la incorporación del HPC320 y Cluster Beowulf de COMPAQ. También en 2002, el Cesga modifica sus Estatutos ampliando el objeto de la sociedad mediante la inclusión de actividades en el campo de la Sociedad del Conocimiento y promueve la creación de la Fundación Cesga, una institución sin ánimo de lucro cuyos patronos pertenecen a la Xunta de Galicia y al CSIC. Como sociedad anónima de gestión está participada por la Xunta con un 70% del capital y por el CSIC con el 30%.
En 2003 se adquiere el superordenador Superdome de HP, con 128 procesadores Itanium, convirtiéndose el Cesga por entonces en el primer centro de cálculo científico de España, ocupando el puesto número 227 entre las 500 instalaciones de mayor potencia del mundo. Dos años más tarde, en 2005, tiene lugar la puesta en producción de las siete primeras salas de trabajo colaborativo (AG) de la península Ibérica, una infraestructura incluida en el proyecto TORGA.net financiado por la UE. En abril de 2007 se instala el supercomputador Finis Terrae.

La guerra de los supercomputadores

El Blue Gene-L de IBM. / LA OPINIÓN.

El Blue Gene-L de IBM es hoy por hoy el computador más veloz del planeta, pero los japoneses tienen un ambicioso proyecto entre manos, con el que quieren recuperar un trono ya ostentado. El Blue Gene-L es capaz de realizar 131 billones de cálculos por segundo.
El supercomputador estadounidense fue creado por IBM para la Agencia de Seguridad Nacional Nuclear del Departamento de Energía estadounidense, y aunque su capacidad es más de 130 Teraflops, por ahora su máximo registro es de 70,72 Teraflops, suficiente para convertirse en el computador más rápido del mundo, destronando al que tenía Japón, con su Serie X-28 que desarrolla 65 billones de cálculos por segundo, propiedad de la empresa NEC.
La máquina, que tiene 32.000 chips, es empleada para descubrir nuevos mecanismos de seguridad para los almacenes de armas nucleares a través de cálculos matemáticos complejos, sin recurrir a pruebas subterráneas.
La tecnología desarrollada para Blue Gene puede tener aplicaciones distintas a la biología computacional, como por ejemplo acelerar los gráficos por ordenador, crear grandes servidores para internet e incluso ayudar en la dinámica de flujos o la predicción del clima a largo plazo. Incluso en el futuro se espera que permita diseñar fármacos que se ajusten a cada persona
Pero los nipones no quieren quedarse atrás en esta carrera informática y trabajan para recuperar el terreno perdido en el área.
Ya anunciaron que quieren desarrollar para el año 2011 un superordenador capaz de manejar un trillón de cálculos por segundo. El anuncio de la construcción de la nueva computadora más rápida lo hizo el Misterio de Educación, Cultura, Deporte, Ciencia y Tecnología de Japón, que vaticinó que estaría lista tan pronto termine el año fiscal en marzo de 2011.
Estados Unidos y Japón han luchado durante años por la supremacía en los superordenadores, máquinas de gran potencia y que se emplean en pronósticos meteorológicos avanzados, investigación médica y otras áreas.

 

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