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La hostelería de A Coruña, ante la 'hora feliz' de tapas que propone el Concello: «Antes de tirar nada, nos lo comemos nosotros»

La iniciativa busca reducir la comida que acaba en la basura, pero los responsables de cuatro establecimientos coinciden en que ya aprovechan lo que se puede

Hosteleros de 9 Olmos.

Hosteleros de 9 Olmos. / CASTELEIRO

Sobre el papel, la iniciativa de la hora feliz de tapas y pinchos en los bares del Concello de A Coruña busca disminuir los residuos. Sin embargo, la realidad que describen los locales de A Coruña es distinta: «Aquí no se tira comida. Lo que se pone, se acaba». Así resume Juan Manuel Vázquez, responsable de Casa Rita, la opinión mayoritaria de los bares de A Coruña ante la propuesta que busca disminuir residuos orgánicos.

A Taberna de Cunqueiro.

A Taberna de Cunqueiro. / CASTELEIRO

En su local, asegura, el control del producto es total. «Los riñones o la choupa no llegan ni a acabar la mañana. Y si algún día sobra algo, se aprovecha durante el resto del día. El pincho es una inversión, no una pérdida», explica. Una opinión similar mantienen en A Taberna de Cunqueiro. Su responsable, David Romero, afirma que el control de la producción diaria evita excesos. «Trabajamos al día. No pedimos más de lo necesario y casi nunca sobra comida», indica. En momentos puntuales, como en Carnaval, sí reutilizan elaboraciones para crear nuevos platos. «Del cocido salen croquetas, por ejemplo. Eso ya se hace, no se necesitan medidas nuevas», apunta.

Decanta-t.

Decanta-t. / CASTELEIRO

En Decanta-t, la sensación es parecida. Jacobo Lorenzo, encargado del local, considera que la iniciativa parte de una premisa errónea. «La norma general es aprovecharlo todo. Eso de que se tira mucha comida no es así. Nosotros antes de tirar nada, lo comemos entre todos al acabar el turno», explica. Para él, los bares ya optimizan la producción: «No creo que esten descubriendo nada nuevo», añade.

Casa Rita.

Casa Rita. / Casteleiro

Más crítico se muestra el responsable del Victoria, que cuestiona la lógica de la medida. «No me parece mal en teoría, pero es poco realista», asegura. Desde 9 Olmos, María Eugenia Patiño destaca que en locales pequeños el desperdicio es mínimo. «Aquí es raro llenar una bolsa de 100ml de orgánico al día. Ya tomamos medidas para que no se tire comida», asegura.

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